En la maleta de Zapatero

La Rusia de Zapatero no es la de Politkovskaya

La semana que viene, el 7 de octubre, se cumplen dos años del asesinato a manos de un sicario de la periodista rusa Anna Politkovskaya.

En la rueda de prensa conjunta de Zapatero y Medvédev, hoy, en San Petersburgo, la actualidad y las únicas dos preguntas que nos permitían hacer a los españoles han impedido que llegara al presidente ruso la probablemente inútil cuestión sobre el asesinato de esta mujer admirada y admirable. Sobre cómo es posible que el Gobierno ruso siga sin dar respuesta al clamor internacional que le pide que esclarezca la muerte de una defensora de los derechos humanos.

En pocos días se celebrará el juicio sobre este crimen. Hay pruebas sobre el ejecutor directo, o sea, sobre el sicario, me cuentan los colegas rusos. Hay también varios imputados entremezclados con móviles poco creíbles contra Anna y un sinfín de razones extrañas que tejen una conspiración pegajosa como el algodón de azúcar -gusta y empalaga- que no convence a nadie. Eso sí, me comentan, habrá luz y taquígrafos, porque, como dijo Putin, hay que demostrar que "la influencia de Anna Politkovskaya en la vida política de Rusia era mínima".

Y se trata de dar a conocer al mundo que la recuerda y admira que fue un simple asesinato. No una conspiración por meterse en camisas de once varas, en su caso, el horror checheno de 1999 en adelante. 

Sin embargo, varias ONGs, el periódico donde trabajaba Anna (Novaya Gazeta, que ya llora el asesinato de tres de sus periodistas) y organizaciones de carácter global, como Amnistía Internacional, llevan años denunciando la falta de libertad de expresión en la Federación Rusa para quien pretende ejercer el oficio de periodista, especialmente para los que vienen de fuera a contar lo que ocurre dentro.

Ayer, los enviados españoles oíamos a Zapatero y Medvédev cantar las excelencias de una Rusia necesaria para "el orden internacional" y yo me acordaba de Anna y, no sé por qué, también de Lao-tsé, que nos decía  que "la excelencia de un gobierno no se juzga por su orden". Ni la del mundo, visto quienes lo ponen en orden.

EL TOLE-TOLE: ¿Qué le han hecho los periodistas que cubren Exteriores a Julio Albi, el nuevo Dircom de Miguel Ángel Moratinos, para que éste salga huyendo cada vez que los ve en algún acto, rueda de prensa o evento similar? ¡Cuánto se echa de menos a Manuel Cacho y qué flaco favor hace al ministro de Asuntos Exteriores un hombre que se cree que el móvil oficial lo tiene para hablar con su familia o, en el mejor de los casos, con quienes ya NO  son sus compañeros, los embajadores de España en el extranjero!