En la maleta de Zapatero

Presidente, no vayas a Cuba

La pena fue haberse venido hoy a Bruselas con la que estaba cayendo en Madrid a tenor del manifiesto entusiasmo de Moratinos por que Zapatero visitase Cuba en 2009 y el menor entusiasmo de éste por hacerlo en esa fecha; y aun, hacerlo alguna vez.

Si a eso añadimos que el omnipresente secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, considera "insuficientes" las reformas habidas en la Isla y el ministro le desautoriza diciendo en público que la valoraciones políticas las hace él, que para eso es el ministro, el culebrón cubano a la española está servido. Todo ello, claro, si no fuera porque el drama que allí tienen montado los hermanos Castro no tiene ninguna gracia.

De todo este tinglado, en mi opinión, cinco cosas han quedado claras estos días:

1. Zapatero ya no es un ministro de Asuntos Exteriores más (¿como el rey?) al que manejan a su antojo los responsables de la política de ese ámbito de su Gobierno, como en la anterior legislatura. Él hace y deshace, para bien o para mal.

2. La política de diálogo con Cuba que propugna España en contra de la de aislamiento que practica EEUU es difícil de entender, pero mucho más de explicar. El Gobierno debe esforzarse en trasladarla punto por punto a los ciudadanos, afectos -los menos- al régimen castrista y contrarios a esa manifestación de poder turbia y decadente.  A estas alturas, titubeos y tiras-y-aflojas sobran.

3. El Ejecutivo ha manifestado una enorme torpeza recibiendo a un canciller cubano prepotente, inflexible -en apariencia, al menos, lo cual, en política, es mucho- y crecido en su ascediente sobre la sensibilidad española hacia los cubanos. No se alardea de perdonar deudas millonarias -y menos en época de crisis, aunque todos sabemos que a esta crisis, lo de Cuba, ni le va ni le viene- sin que el ciudadano pueda tener la garantía de que su dinero va al pueblo necesitado y no al régimen, sus carencias estructurales o sus intereses. Cada vez son más y más altas las voces en contra.

4. La transición de Cuba la hacen los cubanos, igual que la de España la hicimos los españoles, hace más de treinta años, reza el lema del Gobierno. Entonces, Franco había muerto, pero ni Fidel, ni Raúl han muerto. ¿Muerto el perro se acabó la rabia? Tengo en mí que es ésta una enfermedad muy contagiosa.

5. Creo que Zapatero no debe ir a Cuba. Una cosa es vigilar un lento proceso democrático y otra, sonreír en la foto al lado de quien lo entorpece.

EL TOLE-TOLE: Ya tenemos próximo embajador en Líbano. Se trata del muy próximo a Zapatero director de Protocolo de Presidencia del Gobierno, Juan Carlos Gafo, compañero de viajes del presidente, profesional indiscutible y alegría de la delegación española -en la más amplia acepción del término- que rodea al mandatario español. Mucha suerte.