En la maleta de Zapatero

El foco sobre la soledad de Zapatero

Aunque la Cumbre de la OTAN finalizó hoy, con la entrada en tromba de Putin para condenar la inutilidad de la Alianza, Zapatero la abandonó ayer acompañado de su fiel escudero Toño Alonso.

Las fotos que hoy copan los diarios españoles sobre su soledad en medio de la multitud de jefes de Estado y de Gobierno son muy ilustrativas, se pongan como se pongan en Moncloa. Campa la creencia por el entorno del presidente y quienes le acompañan en su periplo internacional como jefe del Ejecutivo de España de que Zapatero no se encuentra a gusto en los foros internacionales, especialmente cuando el inglés es la herramienta principal de comunicación. Los intérpretes están ahí, es cierto, pero cuando nadie los usa, es chirriante e incómodo invadir un grupo con ellos. Mejor sentarse a esperar.

La delegación española que acompañó a Zapatero a Bucarest -sus asesores, la parte correspondiente de su Gobierno, los periodistas- vivió con sorpresa el doble juego del presidente, que, lejos de alejar el foco del retrato de su aislamiento en Bucarest, intensificó la luz blanca sobre la soledad del español.

El jefe del Ejecutivo se divirtió alimentando las expectativas de un encuentro -siempre informal- con el presidente de EEUU frente a un equipo, el suyo, que se desgañitaba por rebajar el interés suscitado entre los medios y la opinión pública por esta reunión. Todavía ayer, a la hora de comer, Zapatero aseguró que "seguramente" se vería con George Bush porque la tarde era muy larga. Para los demás, porque él se fue antes de que acabara la reunión de los aliados sobre Afganistán.

¿Qué sentido tiene el tira y afloja del presidente y sus colaboradores sobre un encuentro que, según quienes siguen a Bush, nunca se producirá? "Las relaciones entre ambas Administraciones puedes ser las correctas, pero Bush no va a regalar la foto al español". Los más avispados, en cambio, aseguran que en estos foros no es difícil lograr la foto: te acercas, le comentas el buen día que hace y lo espantoso que es el Palacio de Ceaucescu, por ejemplo, y seguramente ya tengas la foto. Siempre hay una cámara a tu lado o detrás de ti para grabarlo.

Sea tan aparentemente sencillo o rematadamente complicado, Zapatero ha dejado un sabor agridulce entre la delegación española. Muchos periodistas comentaban en Bucarest la sensación de que el presidente nos haya tomado el pelo con su reunión con Bush. Yo prefiero pensar que en política las cosas rara vez son lo que parecen. A ver cuánto se tarda en preguntar al presidente si va a viajar a Washington antes de que Bush deje la Casa Blanca (enero de 2009)

EL TOLE-TOLE: El Financial Times publicó hace unos días que Bucarest, en su extenso despliegue de seguridad y lavado de imagen para la Cumbre de la OTAN, limpió también sus calles de los miles de perros que campan por ellas habitualmente (yo sólo vi uno agonizando en una esquina) Hoy me han dicho que los canes no volverán, así que confiemos en que una Bruselas cada vez más sensibilizada con el maltrato y abandono de animales tome nota.