Malpensando

ERE que ERE

Cada cierto tiempo, lo habrás notado, la civilización amenaza con venirse abajo. Pasó con el efecto 2000, pasó el 11-S, y pasó hace un año, cuando un nutrido grupo de agoreros bien informados pronosticaron el caos económico mundial. Me juego el cuello a que muchos de esos agoreros son ahora mucho más ricos que entonces.

Durante un tiempo la gente habló, como si fuera lo más normal del mundo, del posible final del capitalismo, de un devastador crack planetario, del fin de la sociedad tal y como la conocemos; exactamente lo mismo que dijeron en diciembre del 99, pero sin ponerle esta vez una fecha concreta.

La derecha achaca al excesivo intervencionismo el origen de la pandemia financiera. La izquierda dice que los cojones, oiga, esto es porque no hay control ninguno. Y entre unos y otros, el capitalismo sin barrer.

Dicen la Constitución y la Biblia que todos somos iguales, pero no sé de ningún camarero con contrato blindado. La crisis económica, como todos los males procedentes de las alturas, cae hacia abajo, limpiando los rascacielos y depositando su mierda en las aceras. En España tenemos ya más de 3 millones de parados, y no son altos ejecutivos precisamente.

Afortunadamente, están Ellos, los líderes mundiales, que se reúnen en un cinco estrellas para refundar el capitalismo, un fin de semana de lujo, chico, no veas qué planazo. Y no ha sido en balde, ¿eh?, que hemos creado una serie de medidas para que no digáis que no creamos una serie de medidas.

La crisis financiera pasará, pero, cuando lo haga, aflorará una nueva amenaza, el Auténtico y Definitivo Acabose. Será el efecto 2010, el cambio climático o una epidemia zombie, vete a saber. Lo único seguro es que ese día, como siempre, la desgracia se verá mejor a ras de suelo.