El fin del mundo será en 2104

No os lo vais a creer pero, muchos siglos antes del nacimiento de Mariano Rajoy, los mayas ya habían predicho el fin el mundo bajo un gobierno de Rodríguez Zapatero. Hay una película de moda que fija la fecha en 2012, a tenor de las delirantes predicciones de los astrónomos mayas, sabiamente administradas por la industria de Hollywood, que pretende ganar lo invertido en la película antes de la fecha fatídica.

Pero el negocio de meter miedo con el fin de los tiempos no es privativo del fúnebre presidente del PP, es en realidad el material del que están hechas todas las religiones. Los primeros cristianos, en vista de que Cristo se explicaba de aquella manera cuando les contaba lo del juicio final, pues pensaron que el desastre era inminente, en apenas una generación.

El cardenal Rouco Varela, que no cree en las paparruchas de esos indios que la Iglesia ayudó a exterminar con tanta saña, tiene ahora un dato que le ha instalado la mosca tras su generosa oreja: que los curas se extinguen, y con ellos todo el negocio del terror tan vaticanamente montado por su empresa de auxilios espirituales.

Su eminencia ha caído en la cuenta de que la edad media de los sacerdotes en España supera ya los 63 años. Arrepentíos, pensará, el fin del mundo se acerca.

Si Rouco leyera mis reflexiones, en lugar de ese libro de cuentos fantásticos al que es tan aficionado en misa, sabría que hace ya dos años le avisé: las vocaciones sacerdotales descendieron en España un 30% desde 1990. Suponiendo que la tendencia fuese lineal, en 2044 se habrán ordenado los últimos curas, que a su vez se habrán jubilado en 2104.

Esa es la fecha correcta del fin del mundo. Sin curas ya no puede vivir ni dios.