Fuego amigo

Pues yo voto por José María Aznar

Algo funciona mal en el mundo, cuando los demócratas españoles nos vemos imposibilitados de nombrar presidente de los Estados Unidos a la persona adecuada: José María Aznar, el empleado de Rupert Murdoch, el magnate de las empresas de comunicación que más han hecho por predicar el ultra liberalismo, el capitalismo descarnado, el conservadurismo religioso (cristiano, por supuesto), el negacionismo del cambio climático.

Algo funciona mal cuando los españoles no podemos votar a José María Aznar para sustituir a Obama, antes de que ese negrazo saque adelante la extensión de la cobertura sanitaria a millones de pobres de solemnidad. Porque no hay nación grande que pueda soportar por mucho tiempo el embate diario de una legión de pobres bien alimentados y pletóricos de salud.

Para tener al fin un líder que conozca los secretos, como tan sólo él sabe, de los cambios económicos imprescindibles que rescatarían al mundo de la recesión. Un líder que, como es obvio en toda víctima del terrorismo, por el mero hecho de serlo, conoce mejor que nadie la fórmula para combatir tanto el terrorismo internacional como el de casa, al igual que cada taxista lleva en su cabeza un presidente de gobierno, un policía, un juez y un entrenador del Atlético de Madrid.

He llegado a pensar que el empleado de Murdoch ha ganado unas oposiciones a dios, pues últimamente lo veo por todas partes hablándome desde la distancia con la vocecita prestada del Benedicto XVI.

Para todo tiene un remedio, es el bálsamo de Fierabrás en persona. Un oráculo que habla entre dientes para los que sepan leer entre líneas.

Por todo ello, y aunque suponga una gran pérdida deshacernos de semejante prenda, creo que lo justo sería vender esta joya a los americanos. Es muy urgente. Hablad bien de él, que lo compran todo.