Fuego amigo

La maquinaria recaudatoria está en marcha

Una campaña publicitaria sobre la reforma de la Ley de Tráfico se ha convertido en toda una metáfora de la crisis económica. El gobierno está tan obsesionado con la reducción del déficit que ya no disimula su angustia recaudatoria. Ni Papá no corras, ni lo importante es volver: bebe cuanto puedas, corre cuanto quieras, que lo fundamental es saber que ahora es más cómodo y fácil pagar tus multas.

Parece un anuncio de unos grandes almacenes: ¡hasta un 50% de descuento en las multas por pronto pago! Pero eso sí, perdemos la garantía, como en las rebajas chapuceras, porque el hecho de acogerse al descuento implica que ya no puedes reclamar. Si al volver a casa compruebas que la multa no te gusta, o no te sienta bien, haberlo pensado antes, pues el pago con descuento es como haber firmado un contrato en el que renuncias a toda posible reclamación.

Y no solo Tráfico. Parece como si toda la estructura del Estado se hubiese convertido en una máquina de recaudar. Nadie tiene un duro. El manantial prevaricador de las recalificaciones de terrenos de los ayuntamientos, cuyo flujo parecía inagotable, no encuentra tan fácilmente un constructor cómplice, tras el parón del ladrillo. Así que todos han puesto en marcha frenéticamente la maquinaria inspectora para ver dónde pueden arañar unos duros.

Los asesores fiscales saben que lo de la Agencia Tributaria lleva camino de récord. Debe de haber ya pocos hogares que no hayan recibido esa carta certificada que, como un golpe de muerte, hace pasar ante tus ojos toda tu vida fiscal en un instante.

Así que estad preparados, porque creo que se impone la moda de la revisión de los últimos años fiscales. Veréis cómo se os había olvidado declarar alguna bagatela.
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Meditación para hoy:

Parece ser que los guardias civiles de Tráfico han decidido hacer una huelga donde más le duele a las arcas del Estado: al parecer, según informa la SER, han trucado los radares para que sólo detecten en autopista, por ejemplo, a los que exceden los 150 kilómetros/hora. De esta manera se deja sin recaudar entre un 50 y un 80% de las multas por exceso de velocidad.

Los guardias civiles protestan así por la diferencia salarial con las policías de las Comunidades Autónomas, más espléndidas que el gobierno central. Ni huelga general ni leches. Veréis qué pronto lo arreglan.

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