Fuego amigo

¿Alguien tiene un paracaídas?

Hoy tendrá lugar en La Moncloa una reunión clave entre Zapatero y Tomás Gómez, el líder del partido en Madrid, que podría ser decisiva para la nominación del candidato del PSOE que deberá disputar la presidencia autonómica a Esperanza Aguirre. Manuel Chaves ha reconocido en la radio que las encuestas ya han tomado partido entre los supuestos contendientes: Gómez o Trinidad Jiménez ("buena, buenísima", según el presidente del gobierno), con el añadido de que cabe la posibilidad remota de que la ministra de Sanidad pueda obtener más votos que la lideresa en las próximas elecciones autonómicas.

El valor de tener entre las joyas de la corona la presidencia de Madrid, el ombligo de España, la presidencia bis que tanto se les resiste a los socialistas, hace que la batalla de los candidatos pueda afectar a un debate nacional dentro del propio partido. Blanco y Zapatero han olido a la presa y no parecen dispuestos a dejarla escapar, aunque para ello haya que dejar algún cadáver político en el camino o retorcer los métodos democráticos habituales en la elección del candidato. Trinidad Jiménez tiene siempre la baza de forzar unas primarias, pero la reunión de hoy huele, precisamente, a un intento de evitarlas, pues las batallas siempre terminan con heridos irrecuperables, y no está el partido para prescindir de ningún jugador.

Las encuestas, pues, como protagonistas de esta antesala del curso político que son las vacaciones. A nivel nacional, y según el CIS, el PP ya aventajaba en Julio en 6,3 puntos al PSOE en intención de voto. Asistimos, pues, a dos carreras paralelas. La primera, la de la recuperación lenta de la economía, el peor enemigo del PP, quien teme que, según los datos macroeconómicos vayan desgranado buenas noticias, así podría descender su ventaja. La segunda, el paquete de medidas del gobierno para enjugar el déficit, con la reforma del mercado laboral incluida, que va a seguir ahondando la brecha entre ambos partidos.

6,3 puntos es una fortuna en votos que el PP está administrando de forma muy inteligente. Y su mejor baza es el mantenimiento de su programa de gobierno férreamente oculto, ese programa que todos nos tememos que dejaría la derechización del PSOE en una pura anécdota.

Y en estas estamos. Más de 20 millones de votos apenas se mueven entre PSOE y PP, como si el votante español sufriese un ataque de vértigo con sólo pensar que fuera del bipartidismo no existe otra opción posible que el vacío. Vértigo. Esa es la palabra. Por eso imagino a los veintitantos millones de españoles, con un precipicio a sus espaldas, viendo venir de frente a una jauría de depredadores. ¿Qué elegir entre los leones y el precipicio? ¿Alguien en la sala tiene un paracaídas?