Fuego amigo

Los libros arden muy bien

Los libros tienen la penosa propiedad de arder muy bien. Los fundamentalistas agradecieron a lo largo de la Historia esta fantástica cualidad, pensando que con la combustión del papel se incineraban para siempre el pensamiento y las ideas que contenían.

De aquel angelito inquisidor llamado Cardenal Cisneros (1436-1517) se cuenta que mandó quemar más de un millón de libros, lo que no deja de ser extraño en un tipo que fundó la Universidad de Alcalá de Henares, institución que, se supone, necesitaba del libro para engrasar el progreso del conocimiento. Más tarde Torquemada, que ya tenía un largo entrenamiento en armar hogueras para quemar herejes, continuó quemando cuanto libro consideró que contradecía al único Libro, el verdadero. Mucho más tarde, el fascismo alemán, italiano y español alimentaron las hogueras del odio con tan singular combustible para sustituir el pensamiento por la barbarie.

En otras culturas, como en la del Islam, el Libro del Corán sirve para todo, y organiza la vida social de los hombres, convertido en código civil y penal a un tiempo. Es lo que tienen los libros escritos por los dioses, que contienen todo los que los seres humanos necesitamos saber en este lugar de paso que es el mundo.

Lo malo de la quema de libros, como pretende hacer con el Corán algún clérigo fundamentalista cristiano, es que, una vez apagado el foco, las llamas se extienden a todo el Universo y no hay bombero que las pueda controlar.

No niego que la humanidad necesite perentoriamente quemar todos los libros sagrados. Pero antes hay que borrar a los dioses de las mentes de los creyentes, porque ellos son los que propagan las llamas por todo el orbe.

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Meditación para hoy, ya que hablamos del Corán:

A alguno de vosotros os ha extrañado la profusión de comentarios apasionados por parte de los más fidelistas que Fidel, intérpretes fieles de sus palabras. Pero debo recordaros que es un fenómeno viejo, que ya ocurre con los obispos de Roma desde hace siglos, donde los papistas se apresuran a explicar que el Papa no dijo nunca lo que dijo, y si lo dijo, lo hemos entendido mal.

Creo que el caso más notable de cómo los creyentes enmiendan la plana a sus líderes está recogido en el Corán. El versículo 59 del sura II dice textualmente: "Ciertamente, los que creen y los que siguen la religión judía, y los cristianos, y los sabios, y en una palabra todo el que cree en Dios y en el día final, y que haya obrado bien: todos estos recibirán una recompensa de su Señor, el temor no les alcanzará y no estarán afligidos".

Pura dinamita. Ríete tú de eso del "modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros". Para alguien que lea ese versículo con la distancia debida deduce lo que crudamente dijo Fidel Mahoma: no importa la religión que abraces, que si te portas bien, te salvarás.

¿De veras creéis que Mahoma quiso decir eso?

Bueno, pues ese versículo ha desatado ríos de tinta a lo largo de la Historia, porque, de aceptarlo crudamente, se desbarataría la columna vertebral del Islam: que todos los demás somos unos infieles para los que no hay salvación. Remedando a los católicos: extra Islam nulla salus. Así que todos los intérpretes del Corán han corrido a buscar versículos con los que demostrar que Mahoma en realidad estaba gagá y no sabía lo que decía. Y creen haberlo encontrado, páginas después, en el versículo 79 del sura III, donde al parecer el Ángel Gabriel le manda rectificar (supongo que después de haber reunido al comité central del partido del Islam, bronca mediante): "Todo el que desee otro culto que no sea la resignación a la voluntad de Alá (Islam), ese culto no será recibido de él, y él será en el otro mundo del número de los desgraciados".

Así está mucho mejor, dónde va a parar. Cuando Mahoma decía, más o menos, que "la exclusiva del modelo islamista ya no funciona ni siquiera para nosotros", quería decir, en realidad que no servía "para los capitalistas judíos y católicos".

O algo así. Que ahora estoy hecho un lío, se me hace tarde y me cierran la puerta del manicomio.