Fuego amigo

Los posos del poder

No sé si Zapatero jugaba con encuestas de opinión escondidas en la manga, pero el caso es que a los pocos días de designar a Rubalcaba como delfín, la diferencia de intención de voto entre el PP y el PSOE se acortaba en cinco puntos. Los sociólogos lo interpretaron como un guiño, una salida airosa a los votantes socialistas que se encontraban incómodos con la perspectiva de tener que votar nuevamente a ZP en las próximas elecciones. Las encuestas de los populares debían de apuntar también en el mismo sentido porque salieron en tromba, maestros y monosabios, para desprestigiarlo y mentarle el GAL, y la primera comunión si fuese menester.

Desde lo ocurrido ayer a Obama, que había entrado en el gobierno para hacer frente a una recesión que había sido provocada por las malas prácticas financieras de los ultraliberales... que precisamente acaban de ganarle la partida en el Congreso, Zapatero tiene que aprender a resignarse: los votantes necesitan nombres nuevos, caras de refresco, experimentan compulsivamente el método prueba/error, y castigan a sus gobiernos, ya sea porque no vieron venir la crisis, ya sea porque no saben salir de ella.

El bello durmiente Rajoy dio un respingo cuando le preguntaron si temía a Rubalcaba como contrincante en las próximas generales (¡qué bien suena esto de "generales" en democracia!). Pero Mariano no le teme a nadie y menos a Rubalcaba, porque no le ve "con poso y suficiente sentido del Estado y conocimiento de lo que es el mundo en que vivimos." Lo dice quien en medio de la mayor tragedia medioambiental española, el vertido de petróleo del Prestige, llegó a ser famoso como el Señor de los Hilillos (de plastilina), mientras algún compañero suyo de gabinete se encontraba cazando osos en Rumanía, el mismo Rajoy que intentaba minimizar el calentamiento global y el desastre ecológico que se avecina con un chascarrillo de su primo. Entre la niña de los chuches y el primo científico anda el juego. Eso sí que es sentido de estado (cataléptico) y conocimiento del mundo en que vivimos.

Según este futuro estadista, dos años de ministro de Educación y Ciencia, tres años como ministro de la Presidencia, y cuatro como ministro de Interior no han dejado suficiente poso en Pérez Rubalcaba. Lo cierto es que más bien parece que, presa de un ataque de pánico, Mariano no supo improvisar otra tontería. Aunque seguro que con el tiempo la mejora. Siempre se supera a sí mismo.