Fuego amigo

No me digas quién es el sucesor

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Hoy, día 22 de diciembre, se para el mundo. Entra el invierno, la lotería de Navidad acude a su cita anual, como el frío polar, y todos estamos seguros, por fin, después de muchos meses de dudas, que no se sabe todavía si Zapatero será el próximo candidato del PSOE a la presidencia del gobierno. Yo estoy contento porque me gusta el orden, sin sobresaltos; y las incertidumbres me provocan estrés. Sólo pensar, por ejemplo, que el próximo 23 de febrero no sea mi cumpleaños, tal como puntualmente venía ocurriendo desde hace demasiados años, me hace desconfiar de la capacidad profesional de mi médico, y eso no es bueno para mi salud.

Con la amenaza del cambio climático, habrá que preocuparse cuando en un futuro 22 de diciembre florezcan los cerezos, maduren los kiwis y Santa Claus sobrevuele nuestros tejados en bañador. Y si eso os parece terrible os diré que en tanga todavía puede ser peor.

Por las mismas razones, espero angustiado que no me toque la lotería, como por lo demás ha ocurrido también con exacta terquedad en todos los días de mi vida. Como soy tan tímido, no sé si tendría fuerzas suficientes para poner cara de borracho alegre ante las cámaras de televisión de los telediarios, botella de cava en mano, agitando el décimo de lotería como si abanicase mis sofocos, chillando a la intemperie hasta la afonía porque me tocaron los euros justos para terminar de pagar la hipoteca, con lo feliz que me hace ver la cara de pánico del hijoputa de mi banquero todas las mañanas.

Y lo de Zapatero, por dios, que ni me lo toquen. Cada mañana, con la pastilla de la tensión, me acuerdo de que todo está en orden, y que nada se sabe de la sucesión de Zapatero. Ligo la toma de la pastilla al día fatídico en que se desvele, para acordarme así de tomar dos pastillas seguidas contra el subidón asesino.

Porque ese día llegará pronto. Dice el presidente que sólo se lo ha dicho a una persona. Como si una sola persona pudiera aguantar el secreto durante mucho tiempo sin reventar. Así que, queridos míos, sabed que ha comenzado la marcha atrás para que se desvele el secreto peor guardado de los últimos tiempos. Tic, tac, tic, tac, tic, tac...

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Meditación para hoy:

¿No os parece un poco absurdo este juego de alimentar el misterio de la sí/no presentación de Zapatero como próximo candidato? ¿No resulta un poco infantil?