Fuego amigo

El 69 ya no es el número mágico

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La sede de los socialistas valencianos ha sufrido un ataque de tres encapuchados, tan solo dos días después de la agresión contra el consejero de Cultura de Murcia por parte de otros tres asaltantes sin identificar. Y si alguien pensaba que el 3 es el número mágico está en un error: el número mágico es ahora el 67 (el de toda la vida, el 69, ha sido degradado en dos puntos por la crisis, porque, como dice la canción de Krahe, "no todo va a ser follar").

En el atentado de Murcia, los tres asaltantes, que se presentan como de extrema izquierda, utilizaron como arma algo parecido a un puño de hierro, santo y seña, hasta ahora, de la extrema derecha, para más confusión. En Valencia, los tres encapuchados pintaron en la pared el nuevo número cabalístico, el 67, enmarcado en un círculo. Un 67, para dar pistas, como la edad de jubilación que pretende imponer el gobierno socialista en la reforma de las pensiones.

Por nuestra historia reciente sabemos de sobra el valioso trabajo que hacen para el golpismo este tipo de comandos, para los que siempre hay un comprador político en la derecha. Al PP le ha faltado tiempo para acusar a Rubalcaba de favorecer con su desidia este tipo de ataques. Es jugar con fuego, y ellos lo saben, hacer el juego a quienes solo buscan ahondar en la crispación política, pero las prisas del PP por asaltar la Moncloa no permiten mayores sutilezas.

En la reciente revuelta de Túnez resultó que los autores de los saqueos estaban a las órdenes del Gobierno dimisionario. Aquí habría que detenerse un momento a meditar a quién favorece (cui prodest, otra vez) la crispación criminal en la calle, y de qué polvos ("no todo va a ser follar") vienen estos lodos.