Fuego amigo

La televisión que nos espera

 

La guerra por el poder político se dirime en el campo de batalla de los medios de comunicación. Y la televisión pública es la cota más apetecida por los partidos políticos, una televisión con financiación del estado, cuyos beneficios no se miden en términos económicos, liberada de la presión de tener que acudir al mercado publicitario deprimido para costearse, sino, supuestamente, una televisión de servicio público. A años luz de la llamada TDT Party, ese conglomerado marginal de televisiones cutres, mezcla repugnante de pensamiento fascista, sexo friki y casino de apuestas, TVE debe saber interpretar en qué consiste la objetividad, ese concepto del que todos creemos conocer su esencia pero que cada uno interpreta a su manera.

 

Lo que está sucediendo estos días en el seno de su Consejo de Administración, un Parlamento bis nombrado en parecida proporción por los partidos políticos, es la constatación de la sospecha de que la televisión pública sí tiene dueño, como las privadas, cuyo derecho a mangonear se adquiere en las urnas, y no en el IBEX35.

 

El PP, que huele poder, y que ya abusó descaradamente de su contaminación ideológica en los ocho años de mandato del hombrecillo insufrible, en connivencia con el representante de CiU, el que sin duda será su apoyo en la próxima legislatura, y la abstención inexplicable del PSOE, ERC y CC.OO., propuso que el Consejo tuviera acceso previo al trabajo de los periodistas, como en los mejores años de la censura institucionalizada.

 

Ante el escándalo consiguiente en todos los medios de comunicación, con asambleas de trabajadores incluidas, el PP y CiU se han echado atrás, estratégicamente, y los demás "abstencionistas" se quedaron mirando a la luna con cara de tontos, como preguntándose en qué estaría yo pensando, absteniéndome y apoyando con ello la barrabasada de la derecha, como vulgar militante de IU de Extremadura.

 

Que nadie se llame a engaño. Las mudanzas discretas no se hacen por la puerta grande, sino por alguna ventana. Solo es cuestión de tiempo. ¿A alguien le cabe duda de cómo retomará el PP el asunto cuando ya ni necesite la extraña y cómplice abstención del PSOE?

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Meditación para hoy:

 

Lo del PP lo entiendo. Está en su propia naturaleza, como en el escorpión. ¿Pero en qué estarían pensando los representantes del PSOE, ERC y CC.OO. para abstenerse en la votación y dejar así que la propuesta prosperase? ¿Es que les sedujo la posibilidad de poder contar con un instrumento de espionaje con el que alertar a sus respectivos partidos? ¿Os imagináis a los periodistas elaborando un telediario con el aliento en la nuca de Rajoy y Rubalcaba? Siendo tan obvio que el asunto era un dislate, ¿no es para dudar de la calidad profesional de los consejeros que, al parecer, actuaron por su cuenta y riesgo sin contar con sus respectivos partidos? ¿No creéis que es imprescindible que destituyan sin mayor dilación a esos burócratas ingenuos y de dudosa calidad profesional nombrados por PSOE, PP, CiU, ERC y CC.OO.?