Memento

Bittah (Tribade): “La línea roja del feminismo es que sea anticapitalista; si no, es un sinsentido”

En septiembre de 2019 las Coordinadoras de Mujeres Zapatistas para el
Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan hicieron un llamamiento público a todas las mujeres del mundo para el II Encuentro Internacional con un solo tema: la violencia contra las mujeres. Al igual que en el año anterior, el principal objetivo era el de seguir vivas. Dice mucho de la sociedad actual que la propuesta de mínimos sea el simple hecho de seguir con vida, pero en un mundo en el cual siguen asesinando a las mujeres por el simple hecho de serlo, han decidido que no van a esperar respuestas de los gobiernos y que es necesario organizarse y buscar respuestas conjuntas y reales. "Así lo vemos nosotras, compañera y hermana, que es el sistema o nosotras. Así lo puso el sistema, no nosotras como mujeres que somos" decían en su llamamiento.

Este encuentro se celebró a finales de diciembre en el Semillero "Huellas del Caminar de la Comandanta Ramona" del Caracol Tzots Choj (Torbellino en lengua maya). En él se encontraron más de 4.000 mujeres que compartieron mediante testimonios la violencia que se encuentran en sus países de origen. Mediante la palabra y mediante el arte trasmitieron su experiencias durante tres días. Entre las participantes se encontraba Alba Martínez, más conocida como Bittah del grupo de rap Tribade. Nos ha contado su experiencia, su visión sobre esta lucha y cómo a través de la música y el rap se pueden trasmitir valores para construir una sociedad libre de discriminación y educada en igualdad.

La cantante Bittah, del grupo de rap Tribade
La cantante Bittah, del grupo de rap Tribade. Clara Castaño.

En diciembre participaste en el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan del EZLN, donde participaron más de 4.000 mujeres de 49 países diferentes. ¿Cómo te llega la invitación? ¿Tiene que ver con tu faceta artística?
Las compañeras zapatistas lanzaron un llamamiento público y abierto a todas las mujeres del mundo desde sus medios (tercios, como les llaman ellas) de comunicación, animando a participar en el Segundo Encuentro siguiendo el hilo del encuentro pasado: el acuerdo era seguir vivas y nos invitaban a asistir para explicar qué habíamos hecho desde nuestros países en este último año. Por lo tanto, la convocatoria del Encuentro siempre es abierta para cualquier mujer que quiera acercarse a sus luchas. Me inscribí previamente vía mail con mi compañera. Vamos, que le den a las París, eso sí es un viaje romántico. Una vez allí, nos acreditamos en el Caracol Torbellino de Nuestras Palabras, en la zona de Morelia, donde nos recibieron, en su mayoría, compañeros zapatistas y de allí nos llevaron al Semillero, que ya era un espacio no mixto.
El año pasado como Tribade estuvimos a punto de asistir, ya que justo nos pilló dando el concierto en Ciudad de México, y me había quedado la espinita. Así que, como militante, no me lo podía perder esta vez.

Mientras en la mayoría del resto del planeta el auge de la lucha feminista parece haber eclosionado en los últimos años, la resistencia zapatista no se entendería sin el papel de las mujeres. ¿Qué aprendizaje te traes de tu participación en el encuentro?
Me llevo varias cosas. Que las luchas en Europa u Occidente se llevan a cabo de una manera más individual y, por lo tanto, cuesta más avanzar. Las compañeras zapatistas tienen un sentido de la colectividad muy importante que las hace aunarse y superar debates de manera más efectiva. Creo que para muchas fue un jarro de agua fría: no hemos inventado nada, algunas que hacen menos ruido van algunos pasos más por delante, sobre todo a nivel organizativo. Que no hace falta anclarse en debates eternos que no acaban llevando a ningún sitio en claro. El movimiento zapatista hace años que usa el lenguaje inclusivo con la palabra "compañeroas". La paridad en órganos de decisión o en las profesiones necesarias para los pueblos está a la orden del día. También, por iniciativa de las mujeres zapatistas, en las comunidades no se puede beber alcohol ni consumir drogas que condicionen la conducta, como prevención de la violencia ejercida por los hombres. Pueden convocar un encuentro internacional no mixto y los compañeros están de acuerdo. Aquí montas un festival o una fiesta no mixta y todavía hay que ir con la pedagogía y explicar por qué es necesario.
Por ejemplo, en el discurso de bienvenida las comandantas explicaban claramente que todas éramos bienvenidas y esto quiere decir todas las mujeres, trans, putas, mayores, jóvenes… El lema más repetido era "como mujeres que somos", un llamado a lo que aquí llamamos sororidad muy a la ligera, pero poco llevado a la práctica. Me gustaría que mucha izquierda que cree llevar la razón en el tema nacional hubiera escuchado como se referían a las que veníamos del estado español por nuestra nación de procedencia: Cataluña, País Vasco…
Por otro lado, el programa de este último encuentro fue muy diferente al del primero. Las compañeras del EZLN no participaban en los debates, ni si quiera proponían los temas de debate y así fue, las 3.000 mujeres que éramos nos organizamos en base a lo que podíamos aportar en distintas mesas (Europa y racismo: estrategias y colectivos, prostitución, micro abierto constante donde relatar casos de violencia con el apoyo de todas, talleres de autodefensa, propuestas artísticas por la transformación social…).
Hablando con una mujer de las bases de apoyo, nos comentaba que algunas habíamos ido allí a ver qué hacían ellas, pero que el objetivo del Encuentro era ver qué hacíamos nosotras: como nos organizamos, qué debates hay en el movimiento de mujeres internacional. Y debo decir que la impresión fue que lo que rompe y ramifica la lucha feminista es lo mismo que rompe el feminismo en otros puntos del país.
El último día, entrevistando con unas compañeras a una mujer zapatista mayor, le dijimos que, si ella nos quería preguntar algo, adelante. Y lo único que nos preguntó es si era cierto todo lo que sale por las noticias: que desaparecen a las mujeres, a las niñas, que las matan los maridos y que las violan. No daba crédito, eso fue muy impactante.
Por otro lado, el final del encuentro coincidió con la Celebración del Alzamiento, el 31 de diciembre. Ahí se abrió el espacio y se hizo mixto. Un discurso de un comandante me ayudó a recolocar muchas cosas. Siempre que aquí he escuchado a un blanco hablar de la Pachamama me ha parecido inapropiado. Pero allí los compañeros hablaban de la futura construcción de un "tren maya", una megaconstrucción que perjudicará la selva chiapaneca y a comunidades y pueblos. Y hablaban de que defenderían a la Pachamama como hiciera falta. Creo que nadie se atrevería a cuestionar que para los zapatistas la defensa de la tierra es una cuestión de vida o muerte.
Sobre todo, me quedo con que las formas de lucha colectiva son el camino. Las mujeres zapatistas tienen sus manos y el maíz que nace de la tierra y una dignidad a años luz. En su despedida nos decían que nunca estaríamos solas, que siempre las tendríamos a ellas en las montañas del sureste mexicano.

Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan del EZLN
Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan del EZLN. Clara Castaño.

Imagino que, más allá de aprender y escuchar, también os animaron a participar. Por lo que he podido leer, aunque gran parte del encuentro se centró en compartir testimonios y experiencias, también hubo parte para actividades artísticas. ¿Cómo te involucraste en este evento y qué pudiste aportar como música?
La verdad que tuve un papel bastante de observadora porque soy bastante tímida. Pero allí coincidimos unas cuantas raperas, las compañeras argentinas se dedicaron a poner la banda sonora constante a ritmo de cumbia y algunas noches se juntaron todas modo corrillo: Audry Funk, MarieV, Masta Quba… fue muy hip hop, la verdad. Todas haciendo ruido y apoyando a saco. Había también espacios para el teatro y monólogos.
Por otro lado, se hizo también una danza masiva. Siempre he sido escéptica con el tema performance y así, pero en ese momento y como expresión artística de la rabia tenía sentido; y más combinado con días de debate y propuestas.

Pese a ser un encuentro multitudinario como decía, con muchas mujeres de muchos lugares distintos, me ha costado encontrar información para poder entrevistarte. En medios de comunicación la información es escasa y toda de medios pequeños, pese a que ahora sí parece que el feminismo tiene interés informativo. ¿A qué crees que se debe? ¿Crees que tiene que ver con quienes convocaron el encuentro?
Las compañeras en ningún momento nos limitaron el grabar o tomar fotografías, pero creo que era un poco de sentido común que, por respeto, había que ser prudentes, pese a que casi todas utilizaban pasamontañas o paliacates. Creo que se mezclan dos cuestiones. La primera es que muchas mujeres indígenas no hablan español, han procurado preservar sus lenguas originarias y culturas. Y la segunda, es que es un movimiento político real, pese a que no se encuentran en un momento de conflicto abierto, tienen que cuidar la información que dan. Por eso, como es lógico, era difícil hablar con algunas compañeras, sobre todo con las milicianas. Pero éramos invitadas y muchas mujeres se sentaban ratos largos a explicarnos sus luchas. Eso es en realidad la militancia. No podíamos pretender ir allí a que nos constasen batallitas y anécdotas, deben guardarse las espaldas.

En las palabras de clausura se pudo escuchar la siguiente frase: "Cómo es posible que una mujer con esos dolores, esas penas, esos corajes, esas rabias, tenga que venir hasta estas montañas del sureste mexicano para recibir lo menos que nos debemos entre mujeres, que es un abrazo de apoyo y consuelo". Aunque exigencias como la autodefensa, las redes de apoyo u otra justicia son un reclamo global, hay comunidades donde existen más dificultades para llevar a cabo la lucha feminista. Más allá del encuentro, me gustaría hablar de tu caso particular y saber qué acciones conoces que se estén realizando a nivel local en Barcelona.
Hace poco conocí un proyecto que se lleva a cabo en el Raval que se llama Metzineres. Se describen como "entornos de cobijo para mujeres que usan drogas, sobreviviendo a violencias". Es un proyecto autogestionado que tiene su sede en el Raval y se basa en la reducción de daños que da un espacio de seguridad a mujeres que consumen droga, sin paternalismo ni asistencialismo. Son mujeres con historias de vida brutales y donde interacciona mucho el tema de clase y la raza. En Barcelona hay muchos colectivos del feminismo autónomo organizando muchas propuestas interesantes, pero una de mis favoritas son Las Kellys, una asociación de mujeres organizadas por sus derechos laborales en la limpieza y asistencias del hogar (camareras de piso, etc.).

Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan del EZLN
Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan del EZLN. Clara Castaño.

Entre las palabras que clausuraron el evento hay otra frase que me ha llamado la atención y que dice que de cara al 8 de marzo se propone que "ese día cada organización, grupo o colectivo haga lo que piense que es mejor" y que cada cual lleve la bandera o el color que "le identifique". Me resulta extraño porque, procediendo de movimientos de izquierda, muchas veces perdemos el tiempo en buscar acciones conjuntas o ir bajo un mismo color y eso acaba en disputas y corrientes distintas. Tú que también provienes de movimientos de izquierdas ¿consideras el feminismo un movimiento más transversal?
Creo que el feminismo, a diferencia de otros movimientos sociales, tiene su potencial en la inclusividad y esto no es ninguna deriva postmoderna ni nada por el estilo. Hay que adecuar las reivindicaciones y luchas a la realidad cercana que viven las personas y, obviamente, no nos afecta igual el mercado laboral a una mujer cis que a una mujer trans, por ejemplo. Igual que no se propone el mismo tipo de lucha para la minería asturiana que para los obreros de Coca-Cola, cada uno tiene sus reivindicaciones concretas, pero el objetivo político es el mismo: derrocar el sistema capitalista. Para mí, la línea roja del feminismo es que sea anticapitalista, si no es un sinsentido. Creo que las organizaciones políticas de izquierdas deberían empezar a tomarse la lucha de las mujeres en serio, no como un punto del programa político, sino como una cuestión que atraviesa los pilares de cualquier organización. Tampoco como una parte de sus reivindicaciones (que suelen limitarse al 8 de marzo) y para convencer a las mujeres de que su organización está por ellas.
Creo también que hay mucho miedo al debate político y mucho tío de izquierdas con miedo, mal disimulado y escondido con mucho argumento político. El feminismo está en constante cambio y transformación, pero hay una orfandad política, de referentes y de organización. A veces crear plataformas unitarias y forzar según qué uniones es poco eficaz y se queda en una cosa abstracta sin un objetivo muy claro. Hay que pensar acuerdos de mínimos y en base a eso, hacia adelante. Muchas compañeras desencantadas con organizaciones tradicionales de izquierda han pasado a la militancia feminista y eso va a ir dando sus frutos.

En este sentido, relacionado con la cultura y de cara al 8 de marzo he leído distintas opiniones de músicas que conozco. Desde quienes rechazan actuar esos días porque valoran que sólo se les contrata para quedar bien, a quienes creen que es una semana que aprovechar para dar más visibilidad a su arte y a su mensaje. ¿Cómo lo valoras? ¿Crees que es mejor acciones conjuntas o, al igual que hablábamos antes, es mejor que cada cual luche como cree conveniente?
Nosotras, desde el año pasado, decidimos reservarnos el día 8 de marzo para hacer huelga y poder estar organizadas. Es cierto que en muchos actos se aprovecha para contratar mujeres y cubrir la cuota para el resto del año, pero no me atrevería a criticar a una compañera que decida hacer un concierto. No sé cuál es su situación y también hay que tener en cuenta que una huelga sirve para "asustar" al sistema. Si paramos se para el mundo, pero, en concreto, con el tema musical es más complejo. Si se tratan de conciertos acompañados de otros actos no me parece mal. Ojalá en un par de años exista algún acuerdo colectivo sobre hacer una huelga entre todas y que el sector musical no sea menos.
Respecto a las acciones conjuntas, creo que a muchas feministas hace años que la manifestación del 8 de marzo no nos representa, aunque es una pena, porque ahí es donde están nuestras madres. Quiero decir, otro sector de mujeres. Pero ha tomado una deriva institucional y de apropiación de ciertos partidos que desde hace unos años la manifestación "prioritaria" es la nocturna y no mixta del día 7 y ese es uno de los días más emotivos del año pese a todas las discrepancias y diferencias que hay, como en cualquier otro movimiento político. Las feministas toman la calle juntas. Pero claro, esa no sale por la tele.

Formas parte de Versembrant, donde ofrecéis talleres de rap para concienciar contra el racismo, el sexismo u otros problemas sociales y animáis a la crítica. Podemos decir que sois una escuela itinerante. ¿Por qué crees que la cultura es importante para la educación de la gente más joven?
La cultura tiene un papel clave en la transmisión de valores como lo tiene el cine, la literatura o la televisión y la música no es menos. Dependiendo de la música que escuches, vas a ciertos espacios, te relacionas con gente de una manera, te identificas con una estética y acabas compartiendo unos mismos ideales. En el caso del rap en las aulas es potentísimo. No hay una clase donde no haya chavales o chavalas que no escuchen rap. Poder acercar el pensamiento crítico y darles la confianza de que pueden expresar lo que piensan porque tienen capacidad es la hostia. Hacen reflexiones más elaboradas y complejas que muchos raperos que se ganan la vida de esto. Por ejemplo, que Bad Bunny saliera con una camiseta contra la transfobia en un concierto es brutal. Los chavales que lo escuchan seguramente reflexionen sobre eso. Por ejemplo, si Tribade hiciéramos eso, no nos estaríamos jugando nada. Pero hacer esa declaración con un público mainstream es jugársela bastante.

¿Teméis que el PIN Parental (o Censura Parental) pueda llegar a afectaros?
Por suerte somos catalanes y estamos un poco más tranquilos con lo de Vox por aquí. Pero vaya, no nos extrañaría. Vinculamos la música hip hop con la lucha antirracista, el auge de la extrema derecha, el feminismo… En realidad, no hace falta ni hacer un juicio propio, es exponer la realidad y sus ideas y ellas mismas se posicionan en contra. Somos correctos y defendemos los valores de igualdad y no discriminación con tacto y pedagogía, porque trabajamos con gente joven. Pero de lo que deben de tener miedo es de lo que cantan a veces los chavales motu proprio contra ellos (risas).

Por último y volviendo al Encuentro, leo que se celebra anualmente. ¿Piensas volver? ¿Existe o hay posibilidades de encuentros de este tipo a nivel europeo o más cercano?
Si tengo posibilidad, sin dudarlo y se lo recomiendo a todas las que puedan. No te cambia la vida, pero te da una buena dosis de humildad. En Barcelona cada 10 años se celebran las jornadas "Radicalment feministes", pero no tiene pinta de que en breves haya un encuentro a nivel europeo o estatal. Me parece que sería muy productivo. Alguna vez hablando con compañeras francesas me han comentado que allí miran con admiración y como ejemplo a la lucha feminista en el estado español.