Memento

Carlos Marqués-Marcet: “Era un reto por todo lo que significa Guillem Agulló, pero hacía falta una película sobre el tema”

Decía Roberto Rossellini que el artista desempeña una función muy precisa en este mundo, la de clarificar las cosas. Y el cine, desde hace muchos años, ha sido el arte que más ha logrado acercar la historia al ideario colectivo y ahí radica la importancia del relato y quién lo relata. Si antes la historia la contaban los vencedores, el séptimo arte ha permitido cuestionar ese informe oficial y hablar desde el punto de vista de los mal llamados derrotados.

Es el caso La Mort de Guillem, que gira en torno al asesinato de Guillem Agulló, un joven antifascista de Burjassot de 18 años. Han tenido que pasar 27 años para que pudiéramos conocer este suceso a través de una película. Que hoy se estrene en la televisión pública valenciana tiene una carga política que, sobre todo, entiendes si has crecido en esta tierra. Es mucho tiempo de pelear y de entender e interiorizar que no éramos los derrotados, que estábamos cargados de razón y que, tarde o temprano, nos haríamos oír. Esta película y su proyección en À Punt, al igual que muchas otras conquistas de los últimos años, son el fruto de años de resistencia e insistencia

La película está dirigida por Carlos Marqués-Marcet, director premiado en dos ocasiones con la Biznaga de Oro del festival de cine de Málaga y también con un Goya a la mejor dirección novel por 10.000 km, además de otros premios. Ahora abandona la alfombra roja para contar una historia que muchos valencianos y valencianas conocemos de sobra, pero que verla narrada en televisión nos supone otro motivo para seguir. He podido hablar con él de cómo llega a dirigir esta película y todo lo que ha rodeado al proyecto.

La Mort de Guillem se estrena hoy simultáneamente en À Punt, TV3 e IB3. Un paso más hacia la reparación. Como dice Xavi Sarrià en la BSO de la película, "seguim resistint". O, por qué no, tal vez ya estemos venciendo.

Fotograma Film
Foto del rodaje de la película. Sara Bort.

¿Cómo llega a tus manos el proyecto de esta película y qué te motiva a hacerla?
El proyecto sale de mis productores que estaban trabajando en Lastor Media con Batabat. Estaban trabajando en esta idea con la adaptación del libro de Jaume Fuster, La Mort de Guillem. Recordé el otro día que estaba paseando por la oficina de la productora y justo vi ese libro encima de la mesa. Yo no lo había leído, pero sí conocía y me gustaba la obra de Fuster y, además, conocía quién era Guillem Agulló, porque desde que eres militante es un nombre que conocías de las asambleas antifascistas. Conocía la figura y también recordaba cuando pasó, porque mi familia es de València y he ido muchos veranos a la provincia de Castellón, al pueblo de mi madre, y conocía la historia.
De repente me comentaron que por qué no hacía yo esta película. Al principio me parecía todo un reto por todo lo significa la figura de Guillem Agulló para mucha gente, pero, sobre todo, en el País Valencià, donde es un símbolo muy querido e importante. Daba mucho respeto hacer la película. Pero poco a poco pensé que lo mejor era afrontarlo y hacerlo lo mejor posible, porque creo que hacía falta hacer una película sobre el tema. Era complicado, pero una vez encontramos con los guionistas los puntos de vista que buscábamos fue un poco más fácil. Porque, aunque teníamos el libro de Fuster, era complicado de adaptar para un guion.

Hablando del guion, cabe decir que los guionistas son Roger Danès y Alfred Pérez Fargas. ¿Tenías claro qué queríais contar desde el principio? ¿Cómo os documentasteis para la película?
Fue un proceso. Estuvimos dándole vueltas por diferentes lugares, pero al final se trataba de encontrarle el punto de vista ético. Para nosotros era muy importante trabajar un punto que fuese no moralista, pero, a la vez sí ético. El punto de vista desde el cual poder abordar la historia de Guillem o, más bien, de lo que supone Guillem Agulló. Y que, además, tratase desde un enfoque más profundo el hecho de quiénes somos, que hablara sobre el mundo en el que vivimos, las estructuras en las que vivimos y un poco, también, la condición humana.
Había muchos puntos de vista posibles. Podría haber sido una película más centrada en Guillem y su vida, pero claro, era un chaval de solo 18 años. Lo trágico de Guillem es que tampoco pudo hacer todo lo que podría haber hecho. Por otro lado, también nos dimos cuenta de que podría ser la historia de los abogados o la de los amigos, que también hubiera sido una historia muy interesante.
Al final, para nosotros lo mejor fue abordar los 3 años en los que se desarrolla la película, pero que, con sólo ese tiempo, logramos abordar desde la transición hasta la actualidad. El planteamiento que afrontamos nos permitió ver que, en esos 3 años,  se daban muchas situaciones y muchas condiciones que nos permitían hacer un análisis más profundo y que iba más allá de los hechos en sí. Podríamos explicar más el contexto y cómo eran ciertas estructuras, ciertas ideologías… En los proyectos que yo he hecho para cine siempre hay un trabajo desde lo íntimo a lo político. Supongo que este proyecto se basaba en hacer un poco lo contrario. Desde lo político a lo íntimo.

"Creo que València está ahora mismo en un momento de esplendor maravilloso. El País Valencià me parece uno de los lugares más fértiles para pensar y crear"

Con tus anteriores películas, con una temática completamente distinta, lograste reconocimiento de la crítica y varios premios. ¿No te asusta que este filme pueda repercutir negativamente en tu carrera?
No sé, la verdad. No sé si tal vez debería pensar más en estas cosas, pero suelo pensar lo justo. No lo sé. Lo hago por corazón y por las historias que quiero contar. No pienso mucho en términos de "carrera". Tal vez me iría mucho mejor (ríe). Pienso que era una película que era importante hacer. También decir que es un proyecto muy colectivo. Los trabajos hechos para televisión son a partir de ideas de otra gente y de guiones que te llegan. Es un trabajo muy bonito y que me gusta mucho. El poder apropiarte de algo que no es tan tuyo y poderlo explicar desde tu lugar para la televisión es muy reconfortante.
Yo creo que al final la gente valora el trabajo directo y se podrá estar de acuerdo o no ideológicamente, podrás pensar lo que quieras, pero pienso que nadie podrá refutar las cosas de las que hablamos.

Fotograma de la película con el actor que interpreta a Guillem. Carlos Laullón.

Lo comentaba porque sé que hubo problemas durante el rodaje y que el primer actor que iba a hacer de Guillem decidió abandonar la película. También ha habido persecución mediática y política a otras películas sobre memoria democrática o, recientemente, por el simple hecho de un cartel de la serie Patria, sin ni siquiera verla, hubo polémica. ¿Existe miedo en la derecha por el poder que tiene el cine de construir un relato alternativo al oficial?
Es curioso. Yo no entiendo cómo la derecha tiene tan poca vista con eso. Lo que podría hacer en lo relativo al cine es, en lugar de perseguirlo, promover directores de derecha. Yo me río un poco, pero pienso que si lo hicieran hasta podría ser más divertido (risas). Tendríamos que pelearnos. Si vieras una película muy buena hecha por alguien de derechas pensarías "me cago en el cabrón este. Repudio lo que dice, pero qué buena que es la peli". A mí me gustaría, pero de entrada lo rechazan.
En Estados Unidos o en Francia son países donde eso no pasa, donde la cultura es de todos. Creo que es como volver al siglo XIX. Parece que vamos a los tiempos de Goya, ¿no? El hecho de sentir la cultura como algo que es dañino para el statu quo. Que es como tendría que ser, pero, por desgracia, desde Virgilio, hay muchos artistas que se sienten muy a gusto cerca del poder.
A veces desde ciertos sectores nos gusta pensar que hoy en día el mundo del arte debe ser combativo, debe ser crítico. Pero hay grandes obras maestras que son todo lo contrario.

La película se ha estrenado en pocos cines de València, Catalunya y Baleares y pocas semanas antes de su estreno televisivo. ¿Es imposible hacer este tipo de cine sin respaldo institucional/mediático y con una proyección comercial más amplia?
La idea original fue hacer una película para televisión, aunque, en estos momentos, las fronteras entre una cosa y otra son muy débiles. Obviamente, es cierto que trabajas de manera distinta, le buscas un enfoque como el que tiene el teatro. Al ser en televisión, la obra te invita a reflexionar en el ahora, en el momento. Ya lo pensaba Rossellini de alguna manera, utilizar este medio para educar. Dicho así suena algo grandilocuente, pero, más allá de educar, sí que lo veo como una herramienta social de cara a discutir de inmediato conflictos políticos cuando, quizá, el cine tiene otra dimensión más lírica, por decirlo de alguna manera. Al final la sala, la pantalla, el negro, la intimidad, la colectividad… Es un ritual que me parece insustituible hoy en día.
Pero es cierto que muchas veces esas líneas se desdibujan. Esta película nació para televisión, pero cuando empezamos teníamos ganas de que, de alguna manera, la lucha de Guillem se pudiera ampliar hacia una campaña más global. No a nivel geográfico, pero sí poder abordar el tema desde diferentes ángulos. Con el crowfounding y la campaña de la Lluita Continua, el libro de Núria Cadenes, los conciertos… fue increíble la respuesta que recibimos. Eso nos hizo darnos cuenta de que estaría bien llevarla a salas, que se vea y no quede como algo que ha pasado un día en la televisión y luego se olvida.
Obviamente estás trabajando con presupuestos de película para televisión y, de repente, luego has de trasladarla al cine. Por desgracia, eso se me da bastante bien (sonríe). Me gustaría tener otros presupuestos, pero ya estamos acostumbrados a trabajar así.

Aunque eres de Barcelona, has hablado de que tienes familia en el País Valencià e imagino que conoces la historia de la televisión autonómica valenciana, que antes del cierre de su anterior etapa estaba mayormente ligada al Partido Popular. ¿Te han contado o imaginas qué supone para los valencianos el estreno de esta película en esta cadena?
Lo primero, tengo que decir que han sido los que más han apostado. Desde el principio han dado su apoyo y para nosotros era importante porque es una película muy valenciana. Y sí, conozco la historia de Canal 9 por mi familia y por muchos de mis amigos, pero por suerte están cambiando muchas cosas. Y no sólo por una cuestión de cambio de gobierno, sino que es el fruto de un trabajo que se lleva haciendo muchos años. Trabajo de un sector militante que ha hecho un esfuerzo maravilloso durante mucho tiempo; puerta a puerta, barrio a barrio. Recuperando la cultura, los espacios. No pensaron en abandonar la lucha y dejar que aquello se convirtiera en un desierto.
Obviamente, de repente llegar al gobierno no sale de la nada. Eso estaba ahí. Se ha estado luchando y trabajando y solamente hacía falta regarlo un poquito para que todo floreciese. Creo que València está ahora mismo en un momento de esplendor maravilloso. El País Valencià me parece uno de los lugares más fértiles para pensar y crear.