Memento

Ana Tijoux: “Estar entre las 100 mujeres más influyentes para la BBC es un reconocimiento a todas las mujeres que me han formado”

Su música suena por rincones de todo el mundo, ha participado en la BSO de series de éxito y está entre las 100 mujeres más influyentes del mundo para la BBC, pero para ella esos reconocimientos son para las mujeres que le han ayudado a crecer. Aunque la fama y las redes sociales pueden confundirte, Ana Tijoux nunca ha dudado de quién es su gente y cuáles son sus causas.

Al igual que a ella le han ayudado a formarse otras mujeres, sus canciones han ayudado a muchas jóvenes a desarrollarse. Ha sido parte importante de su crecimiento personal. También sus letras han sonado durante las revueltas del pueblo chileno que han conseguido abrir un nuevo proceso constitucional y tumbar la que escribió la dictadura de Pinochet, aunque reconoce que todavía falta camino.

De ese proceso político, del papel de la cultura en las transformaciones y del difícil equilibrio de las redes sociales he podido hablar con ella. Porque, aunque a veces es necesario y apetece hablar solo de música, hay personas que trascienden a sus canciones porque estas son parte importante e imprescindible en este mundo cambiante.

 

La rapera Ana Tijoux en una imagen de su Twitter

Lo primero, y dejamos el maldito tema, ¿cómo te ha afectado la pandemia a nivel personal y profesional?
La Covid-19 ha hecho caer el telón de muchas cosas, pero también ha dejado en evidencia muchas otras. Una de ellas, en términos profesionales, ha dejado en evidencia las desigualdades, y no solamente en nuestro sector, sino en general. Ha dejado cascada toda la realidad, aunque está claro que la cultura se ha visto muy afectada y que ha habido un abandono por parte de los Estados. Es una tónica que es común en muchos países. Parece que a lo relacionado con las artes no se le considera un oficio y eso se nota en la falta de apoyos. Cuando se piensa en qué es de primera necesidad y qué no, la cultura, en general, siempre queda al final de esa lista de prioridades.
A nivel personal también me ha afectado un montón. Creo que se armó una suerte de romanticismo que decía que en pandemia íbamos a ser súper creativos e íbamos a hacer nuestras grandes obras y la verdad es que no. En mi caso no ha sido así para nada, porque creo que es difícil crear desde lo individual porque, para mí, crear es un acto colectivo, por más que tú lo hagas de manera solitaria. Por ende, es difícil crear sin saber para qué se hace. Me ha costado más escribir, aunque reconozco que me ha costado menos escribir otras cosas que no son canciones.

Hace poco más de un mes que se aprobó el proceso constituyente en Chile para redactar una nueva. ¿Cómo está la situación ahora?
Esta aprobación masiva es muy hermosa porque es el espejo de un Chile que se alza ante las demandas de justicia social. Lo que se viene ahora es la gran pelea, ¿quién escribe esta Constitución? ¿Caemos de nuevo en la trampa de la institucionalidad? Porque no cualquier persona puede escribirla porque hay que caber en ciertos paradigmas que son para los constituyentes independientes y tienen aportar unas cantidades de firmas acreditadas ante notario, lo cual tiene un costo económico y encima en plena pandemia. Si en los procesos políticos es difícil articularse políticamente, aún más ahora. Han soltado muchas trampas institucionales sobre la legislación y esa va a ser la pelea ahora.

Vi que por Twitter te postulaste para participar en la redacción de la nueva Constitución.
Yo pregunté algo que cualquier persona puede preguntar, pero una se olvida, y no por falsa modestia o porque una sea ingenua, que quizá tengo más oídos atentos. Pero a lo que yo apelo, en el fondo, es a la pregunta de quién escribe esta Constitución. Porque mucho se ha discutido de que necesitamos abogados, médicos... ¡pero si este proceso lo ha levantado la clase popular! En mi caso, lo que voy a hacer es apoyar candidaturas independientes.

De hecho, hoy leí la noticia de reuniones de Obispos chilenos para participar en el proceso constituyente.
Por eso te digo que la discusión es bastante compleja. Es interesante en ese sentido, pero es duro. Es la gran pelea que tenemos ahora.

Mientras esto se debate, han quedado absueltos 61 exagentes de la DINA (la policía secreta de Pinochet) acusados de secuestrar y hacer desaparecer a numerosos militantes de izquierda en la Operación Colombo. ¿Sigue la dictadura de Pinochet teniendo poder en los altos mandos de Chile?
Volvemos al tema de la impunidad en Chile. Es la deuda histórica de la dictadura. A la vez que sale esta noticia, no hay que olvidar que hay muchos presos políticos de las revueltas. Por ejemplo, hay un joven de Puerto Montt que quemó un banco y, si no mal no recuerdo, le piden 20 años. En cambio, si comparas, parece que tras torturar y matar a alguien tienes la impunidad total, y más siendo militar. Los efectos de la dictadura todavía provocan dolor y mucha rabia colectiva, por esta impunidad permanente dentro de los sistemas judiciales con aquellos que han violado los Derecho Humanos. Insisto que hay una deuda histórica que saldar.

Lo que sí está claro es que tus canciones, entre otras, han acompañado la protesta y las exigencias de la calle que se han traducido en esta victoria histórica. ¿Qué papel tiene la cultura en los procesos de cambio?
La cultura siempre tiene un papel importante, por eso no la podemos dejar en la última escala de los intereses, porque es lo que construye la identidad de un país. Es la cara visible también de muchas cosas. Lo que uno conoce de otro país, muchas veces, es su música, su arte, sus escritoras, sus pintoras, sus bailarinas… Y es muy violento que estemos en el último escalafón del interés económico.
Pero claro, ese se debe a que la cultura es un eje de transformación permanente. La cultura es revolucionaria, es peligrosa. Pone en cuestionamiento todo. Pone en cuestionamiento un poder basado en una economía de libre mercado, aunque vivamos en un mundo que nos hace estar constantemente entre contradicciones.

"No podemos dejar la cultura en la última escala de intereses, porque es lo que construye la identidad de un país"

Acabas de ser nombrada entre las 100 mujeres más influyentes del mundo por la BBC. ¿Cómo recibiste la noticia? ¿Lo consideras una responsabilidad?
Lo tomo como es. En cuanto supe la noticia escribí a mi madre y escribí a muchas mujeres que me han marcado. Les decía que ‘este reconocimiento es de todas ustedes que han contribuido’. Por eso digo que no somos seres individuales, somos colectivos. Así lo tomo. Yo agradezco mucho a las mujeres que me han formado. Este nombramiento no eses una anécdota ni un endiosamiento, es un agradecimiento a las mujeres que han hecho que sea la mujer que soy hoy en día.

A este reconocimiento se suman otros a lo largo de los últimos años y el impacto de participar en la BSO de Breaking Bad. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero ¿te sientes más valorada fuera que en Chile?
No sé, yo me miro por otros termómetros. Me siento valorada. Ya no en la parte institucional, pero sí en otros espacios. Por la gente que sí me importa me siento valorada. Tal vez esa gente no tenga tanta visibilidad y ni siquiera está en redes sociales, pero esa gente me cala el alma y me da sentido. Por eso sí me siento valorada.

Ana Tijoux. Inti Gajardo

"Yo estaba feliz rapeando, pero la fama me enajenó", dijiste en una entrevista en El País el año pasado. Actualmente, tuviste que escribir un texto a raíz de las críticas por compartir con pesar la muerte de Maradona. ¿Es difícil lidiar con la fama en la época de las redes sociales?
Las redes sociales son un espacio muy extraño. Es difícil incluso describirlo porque hay de todo. Obviamente que uno tiene una responsabilidad y esta es muy linda, pero una no se puede hacer cargo de los dolores del mundo, porque a duras penas se hace cargo de los suyos. Siempre lo digo, ni endiosamiento ni linchamiento, pero es un mundo bastante bipolar.
Pero uno no empezó a hacer música por las redes sociales, donde muchas veces hay un linchamiento colectivo. Unos te aman, otros te odian o te dicen que no eres lo que ellos esperaban. Hay un poco de todo. Siempre hay que mirarlo con mucha perspectiva y entender que las críticas son importantes, porque el pensamiento crítico es lo que nos hace avanzar, pero por el lado del linchamiento nunca ha ido mi trabajo ni voy a ir yo tampoco.
Es difícil lidiar con ello, pero también hay que recordar por qué uno hace música y no se debe dejar influir por las redes sociales. Somos sólo músicos, sin querer minimizarlo. También somos seres llenos de contradicciones. Yo puedo hablar de justicia social, de que ansío libertades, puedo decir que basta de explotación, pero seguramente lleve unas zapatillas hechas por niños en Bangladesh. Vivimos en un sistema que nos hace afrontar en la contradicción, somos entes contradictorios. No es una justificación, es real, y creo que todos lo sufrimos en carnes propias, aunque sea en la intimidad. Y todo ello hace que estés expuesta y sea fácil colapsar.
Las redes son depresivas y creo que nosotros tenemos herramientas para lidiar con ello, pero pienso en la gente más joven y es duro, porque se cree que uno se valía a través de estos espacios. Y las validaciones son en espacios colectivos y reales donde uno se ve y se toca. Sigo pensando que esos espacios son donde a una la arman.

Aunque has señalado que durante el confinamiento no estuviste muy creativa, ¿es cierto que estás escribiendo un libro?
Eso me tiene bien embalada, porque, aunque no soy escritora, me gusta hacer canciones y tenía muchos textos guardados que no sabía hacerlos canción porque ni riman ni suenan a canción. Y me embalé y estoy haciendo un libro entre ensayo y poesía, algo distinto. No sé exactamente aún lo que es, pero me tiene contenta porque me siento libre. Me da igual si es bueno o malo, si es un bodrio o es increíble, no es mi tema. Yo me siento feliz y me siento completa haciéndolo y eso creo que es lo primero que me está llevando a hacer este libro.

Ya después lo lincharán las redes sociales, ¿no? (risas)
Sí, ya después lo lincharán o lo endiosarán. Porque al final las redes sociales no son más que un reflejo de la polarización mundial actual.