Memento

Marlaska, el pueblo nunca olvida

Agentes de la Policía Nacional junto a los trabajadores del metal durante la manifestación por las calles de Cádiz. - EFE/Román Ríos

De las protestas del metal de Cádiz de esta última semana hay imágenes que se nos quedarán grabadas durante un tiempo. Por un lado, tenemos la respuesta de la ciudad respaldando la huelga y dejando claro que los paros son útiles como medida de presión y no son actos de "cuatro locos radicales". Que ante la precariedad del vecino todavía existe solidaridad, por mucho trabajo que se haga desde los medios y los distintos poderes para separarnos y enfrentarnos.

Pero la imagen que quedará grabada en la memoria de mucha gente es la de una tanqueta de la UIP recorriendo las calles gaditanas como si fuera a la guerra. Una metáfora del compromiso del Gobierno socialista y de su ministro de Interior, Grande-Marlaska, con los trabajadores y las trabajadoras. Por eso querían a Nadia Calviño al frente de la negociación de la reforma laboral, porque es como sacar una tanqueta en cada protesta de cada ciudad.

¿Qué imagen de progreso quieren vender? Es difícil repetir que en esta crisis nadie se quedará atrás cuando se envían vehículos blindados a una protesta laboral. Si algo ha dejado claro esta pandemia es que tenemos un modelo económico frágil y desmantelar más industria sólo nos conduce a hacerlo más endeble si cabe.

No se pueden aplaudir turistas a su llegada a un hotel, vender las bondades de un volcán para atraer curiosos y aceptar cualquier rebaja salarial y despidos en otros sectores clave. Se ha demostrado que ser un país de camareros y recepcionistas es peligroso, pero desde el poder siempre han preferido una huida hacia delante. Como con el cambio climático, ya se preocuparán otras generaciones.

A esa imagen de la tanqueta se le suma la de un antidisturbios golpeando a una persona mayor que participaba en las concentraciones de apoyo a la huelga. Una más en el currículo de ese cuerpo de seguridad infame que compadrea con los nazis y reprime las distintas protestas democráticas. ¿Para qué pagamos con nuestros impuestos a unos sádicos que nos golpean? ¿Cuál es su papel en esta sociedad que muchos buscamos mejorar? No sólo es necesario tumbar la Ley Mordaza, sino limpiar ese cuerpo lleno de sicarios del poder, de una nueva especie de camisas negras que defienden con uñas y dientes a sus amos.

Si el PSOE quiere revalidar su victoria necesita los votos de esos barrios trabajadores. Manteniendo a una sociópata como Grande-Marlaska, que lo mismo manda tanquetas como vulnera los Derechos Humanos en la frontera o en las cárceles, se alejará a pasos agigantados de esa población. Recuerda que el pueblo nunca olvida y, como dijo una manifestante, si hace falta arderá Troya. El incendio parece irremediable ante la situación actual. Desde el Gobierno deben decidir: apagarlo o echar más leña. Derogar la reforma laboral al completo o mandar vehículo blindados. Si eligen lo segundo, que no vuelvan a agitar el miedo de que llega la extrema derecha, porque parece que ya hay parte de ella sentada en el Consejo de Ministros.