Memento

Menos populismo y más espíritu crítico

Ángel Martín en el vídeo publicado en su cuenta de Twitter
Ángel Martín en el vídeo publicado en su cuenta de Twitter

Hoy no hay artículo porque me he despertado cabreado. Bueno, realmente no. Llevo despierto ya algunas horas, las suficientes para elaborar este discurso que intento vender como espontáneo mientras leo una pantalla. Pero joder, estoy cabreadísimo porque llevan dos años pidiéndonos un pequeño esfuerzo.

Primero por una pandemia nos pidieron el esfuerzo de quedarnos en casa. Pero no todos tuvieron que hacer el mismo esfuerzo, porque algunos viven en pisos de 40 metros o en viviendas compartidas mientras otros tienen jardín con piscina. También algunos pudieron quedarse en casa mientras otros tenían que ir a currar al súper y soportar que les gritaras porque no había carne o papel higiénico, otros tuvieron que llevarte una pizza porque no podías soportar dos meses sin llamar a Telepizza y otros tenían que entregarte cualquier capricho de Amazon. ¡Ah! y otros estaban salvando vidas en los hospitales mientras ponían en riesgo la suya y sufrían jornadas interminables. Esos sí hicieron un gran esfuerzo mientras otros pataleaban porque no podían dar un puto paseo.

Curiosamente, los que más se han quejado del esfuerzo pandémico son los que menos han tenido que hacerlo. Los que tienen casas más grandes, a los que les sudaba los cojones el confinamiento y se iban a casas de amigos a pegarse comilonas, los que no temían por su puesto de trabajo. Ya vimos en Núñez de Balboa quienes fueron los primeros en quejarse del "pequeño esfuerzo". En realidad no les jodía tener que quedarse en casa, les jodía no poder seguir teniendo una vida de derroche. En cierto modo, la pandemia nos igualaba y eso no podían soportarlo. Necesitaban su Corte Inglés abierto, sus fotos en restaurantes lujosos y sus viajes. Pero sí, ellos también son los de abajo.

Después vino una gran nevada en Madrid y el volcán de La Palma y nos pidieron otro pequeño esfuerzo. Mejor aquí incluir el plural, como si un tío de Huesca (por ejemplo) hubiera tenido que hacer algo en esos dos fenómenos naturales. Pero mejor apelar al sentimiento de todos porque si no el discurso no suena igual, aunque nuevamente no se sufrió por igual. No es lo mismo perder tu modo de vida y tu única vivienda que perder tu chalé de vacaciones arrasado por el fuego. No es lo mismo ver la nieve desde tu hogar con calefacción que desde una acera. Pero otra vez todos tuvimos que hacer el pequeño esfuerzo.

La luz, la guerra, el precio del gas, los incendios... y cuelo los suicidios, que siempre está bien hablar de salud mental y ayuda a redondear el discurso. Pero son los que mandan los que tienen que solucionarlo. Los políticos. Porque todos son iguales y nos piden el mismo esfuerzo. Porque son iguales los que quieren nacionalizar las eléctricas que los que usan las puertas giratorias para acabar en consejos de administración de estas. Pero oye, que queda mejor señalar al político de turno que al presidente de Iberdrola, no vayas a perder un posible anunciante en tu canal.

Pero ¿sabes? No todos los problemas de salud mental van relacionados con las drogas o la mala relación con la comida. Muchos problemas derivan de la precariedad y la incertidumbre vital. Y no es lo mismo quien quiere una jornada laboral de 4 días, subir el salario mínimo y mejorar las condiciones laborales de la gente, que quien quiere despido libre y grita "vete al médico" cuando alguien habla de salud mental en el Congreso. Algunos hemos tenido la fortuna de poder pagarnos un psicólogo, otros no la tienen. Así que para evitar el suicidio se previene ofreciendo vidas estables y, si llega el problema, se trata ofreciendo psicología gratuita. No, no todos "los que mandan" lo afrontan igual.

Por cierto, ¿sabes qué es una mierda? Anunciar NFT y anunciar Amazon mientras das un discurso contra los que mandan. Esos son los que mandan aunque no salgan en la cabecera de las noticias. Pero escupir contra los que te pueden dar de comer sé que es arriesgado. Si enfocas tu indignación contra los políticos, así en general, no es porque no sepas hacia donde dirigirla. Lo sabes perfectamente. Como sabes qué tipo de discursos son más fáciles de vender. Y para que los próximos esfuerzos te duelan menos, hay que guionizar los cabreos e intentar gustar y alcanzar al máximo número de gente posible. Porque el dinero no entiende de colores ni de siglas. Y eso lo sabes tú y lo sabe la presidenta del Banco Santander o el de Iberdrola. Por cierto, esos sí son los que mandan.