Memoria Pública

La Miseria



Aquellos fueron tiempos de silencio y cloacas; de ratas, de hambre, de desconfianza y de rencor. La vida no era más que un triste ejercicio de supervivencia, una pirueta cruel para burlar a  la muerte y sortear el hambre, la enfermedad, la desesperación.  Toda una generación de hombres y mujeres, dignos y valientes, fue reducida a escombros y cenizas, a jirones, a retazo, a sombras… Se pudrieron en las cárceles, murieron en las cunetas, lo perdieron todo, vieron morir a sus hijos cercados por el frío y la miseria en campos de refugiados. Les dejaron vacíos, huecos, sin esperanza.

TEXTO: María Teresa de la Peña