‘Memoria contra la impunidad’, las letras protagonistas

Los participantes en el acto que reunió a cientos de personas ayer en al teatro Bellas Artes leyeron los siguientes textos, intervenciones que fueron intercalándose entre la música de Ismael Serrano, Luis Pastor, Pedro Guerra, Lucía Sócam, la poesía de Juan Carlos Mestre y la actuación del actor Marcos León, protagonista de la obra ‘Santa Perpetua’, entre otras intervenciones.

Juan Diego Botto. Actor.

Justicia es un derecho que cuando está  vacío se llama impunidad. Justicia es una conquista que les costó a miles de hombres y mujeres el padecimiento de muchas injusticias. Justicia es  la esperanza del débil escrita con sangre humilde de montones siglos en los libros de leyes. Justicia es el límite que impide los abusos del fuerte,  los desmanes, la prepotencia. Justicia es lo más cerca que se puede llegar para reparar lo irreparable, lo irremediable, lo irresucitable.

Justicia no es un mundo que pierde sus derechos a golpe de talón. Justicia no es un mundo que esconde en sus cunetas a los defensores de la justicia, a los que la soñaron, a los que la necesitaron, a los que alfabetizaron a la violencia, los que murieron por su ausencia, los que extendieron  su conciencia. Justicia no es la amnesia con la que quisieron educar este país. Justicia no es un
parlamento que decide que por decreto que ya no hay víctimas ni hay verdugos, que dejar a unos con todos sus privilegios y a otros con todo el daño sufrido nunca puede ser algo ejemplar. Justicia no es llamar padre de la democracia a quien disfrutó con su ausencia. Justicia no es la agonía de miles de hombres y mujeres que lucharon contra la injusticia y mueren  condenados al olvido.

Justicia es el control de calidad de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad. Justicia es saber que no vas a quedar a expensas de la injusticia. Justicia es verdad, es reparación, es la solidaridad que nos damos todos para curarnos las heridas.

Juan Diego Botto./ Carlos Picasso
Juan Diego Botto./ Carlos Picasso

¡Viva la justicia!

Pilar Bardem. Actriz.

Extracto de testimonios de víctimas que figuran en el auto de Garzón.

María Martín López de 81 años, tenía seis cuando mataron a su madre en la comarcal 501 de la provincia de Ávila. Sabe dónde está enterrada y denuncia que no ha podido exhumar su cuerpo y que el estado nunca ha hecho nada por entregárselo. “¿Hará falta esperar 75 años más?”

Pino Sosa, 75 años y de Canarias, relata la negativa de su madre a reconocer la muerte de su esposo y refiere que al llevarse a su padre, se llevaron “el pan y la sal”. Ángel Rodríguez Gallardo, familiar e historiador,  denuncia el genocidio cometido por el
franquismo.

Josefina Musulén, es la nieta que cuenta cómo antes de matar a su abuela, sus asesinos le ayudaron a dar a luz a una niña para después robársela. Su madre y ella buscan sin cooperación del estado a esta niña desde hace 33 años.

Jesús Pueyo es el testigo que no llegó a declarar porque murió en enero de este año. Denunció el asesinato de hasta seis miembros de su familia e inauguró un monumento que incluye los nombres de todas las víctimas de la represión en su pueblo, Uncastillo, contribuyendo con ello a la recuperación de su memoria. Tenía un gran deseo de declarar la verdad ante la justicia y exigir reparación. Mereció llegar.

Estos son algunos testimonios de las víctimas que han declarado hasta ahora en el juicio a Garzón por tratar de investigar los crímenes del franquismo. Son una parte del gran yacimiento arqueológico de injusticia, horror, dolor y mentira que se encuentra alojado en el subsuelo español y en las mentes apresadas por el miedo, desde el día 17 de julio de 1936. No es ni ha sido hasta el presente objeto de intervención por parte del estado.

La sociedad española se yergue sobre un gran yacimiento de impunidad. Las asociaciones de la memoria llevan una década estudiando y sacando a la luz parte de este yacimiento y ayudando a las mentes a liberarse del miedo y expresar el silencio.

La memoria trabaja contra la impunidad.

Carlos Olalla. Actor.

No existe nada peor que se le pueda hacer a un ser humano. Nada; he dicho nada. Detenerlo ilegalmente. Maltratarlo, torturarlo, maniatarlo, asustarlo, gritarle, pegarle, amenzarle, anunciar lo que le espera. Sacarlo del lugar de detención ilegal, empujarlo, con las manos, a patadas, con la culata, reírse de su miedo, gritarle que es un cobarde,  reirse de su miedo, volver a llamarle cobarde.

Llevarlo a una cuneta con más hombres que también huelen a miedo. Hacer que se arrodille, dejar que suplique o que no suplique, que se cueza en su espanto, que se pudra, que imagine a los asesinos regresando al pueblo donde queda su familia, que imagine a los asesinos gobernando el pueblo en el que queda su familia, que imagine a los asesinos quitándole lo que tenga su familia, que vea
a sus asesinos apretando el gatillo que deja huérfana a su familia.

Pilar Bardem y Carlos Olalla./ Carlos Picasso
Pilar Bardem y Carlos Olalla./ Carlos Picasso

No existe nada peor que se le pueda hacer a un ser humano. Pero aquí no moviliza policías buscando pistas, no acordona cunetas para proteger pruebas, no da trabajo a los laboratorios que identifican genes,  no hace entrar a nadie en los despachos de los abogados defensores, no imprime papeles oficiales en los que se lea la palabra sentencia.

No existe nada peor que se le pueda hacer a un ser humano… PERO AQUÍ NO ES DELITO.

Alberto San Juan. Actor.

Texto de Marisa Peña publicado en este blog de Memoria Pública.

Vivimos en un extraño país en el que resulta más cómodo ser verdugo, que juez o víctima. “Aquí nunca se hará justicia…” Las mañanas de algunos sábados de mi infancia subíamos, como muchos madrileños, a la Sierra de Madrid, a Guadarrama, a Cercedilla, en busca del frescor y el oxígeno que la capital nos negaba. Nosotros siempre llegábamos más tarde que los demás porque mi padre daba un tremendo rodeo para evitar pasar por El Valle de los Caídos (Cuelgamuros lo llamaban ellos…). Atrás dejábamos aquella cruz que se cernía amenazadora sobre el paisaje, y que ensombrecía el rostro de mi abuela y hacía que mi padre masticara entre dientes frases que yo no lograba descifrar. “Aquí nunca se hará justicia…” de esa frase sí que me acuerdo. Y de que mi abuela me apretaba la mano con fuerza mientras su mirada triste se perdía por caminos que conducían a un antiguo dolor, a una cicatriz que yo heredé más tarde cuando supe por qué nunca visitábamos aquel lugar, ni siquiera de paso…

Los derechos humanos no prescriben en la memoria de los que han sufrido ni de aquellos, que amándolos, los han visto sufrir. Las lágrimas de mi abuela, los juramentos contenidos de mi padre, las viejas fotos donde mi abuelos y mis
bisabuelos sonríen ajenos a todo lo que se les venía encima, y las miles de historias, los miles de rostros desconocidos que sufrieron durante décadas la humillación, el silencio, la sinrazón, la barbarie, la venganza programada y sistemática, no prescriben.

Los niños judíos con su pijama de rayas mirando entre las rejas de los campos de concentración, no prescriben. Las caravanas de exiliados cruzando las fronteras arrastrando penas y maletas, no prescriben. Los presos torturados esperando la muerte en celdas nauseabundas, no prescriben. Los niños arrancados de sus madres y entregados a familias afectas al régimen de turno, no prescriben. El miedo cocinado a fuego lento durante años no puede prescribir. Pasemos página, sí, dejemos descansar a los muertos, sí. Pero leamos todos juntos la página para poder pasarla, con tolerancia, con respeto, con compasión y empatía por los que han sufrido; y luego, que cada uno descanse todo lo en paz que le permita su conciencia.

Aitana Sánchez Gijón. Actriz.

Poema contra el miedo

En estos años de democracia muchos hombres y mujeres

no han tenido la oportunidad de desprenderse de su miedo

porque el recuerdo de su tragedia ha sido un tabú.

Este poema se dirige a todos ellos.

Es un silencio largo, cruel, pesado,

es una soledad que arrasa el cielo,

es un lugar distante, un desconsuelo,

es un miedo brutal, antepasado.

Es una voz inmóvil, roca y hielo,

es un sonido sordo, plomo alado,

es angustia es dolor petrificado

es una mano inerte a ras de suelo.

Su boca no funciona como boca,

hay memoria en su voz, enmudecida,

que espanta siempre al verbo que la toca.

Su labio, más que labio es una herida,

un trágico pasado que disloca,

la amarga comisura de su vida.

Teresa Rivas. Miembro de la ARMH.

Romance del comandante Moreno y exhumación de O Acevo. De Carmen García Rodeja

En Octubre del 37 con la caída da Asturias son cientos de milicianos que intentan volver a casa, a través de las montañas que separan Asturias de Galicia. Venían muchos y muchos fueron acogidos con afecto en los pueblos por los que pasaban. Descalzos, muertos de frío y de hambre se les atendía en las casas y se les daba pan y castañas. Entre los grupos hubo quienes no tuvieron tanta suerte: la plana mayor del batallón Galicia, hasta un total de catorce fueron atacados por los falangistas y la guardia civil  en el pajar donde dormían. Fueron asesinados y despojados de sus ropas. Después la gente del lugar tuvo que ir a enterrarlos. Nunca los vecinos olvidaron a aquellos jóvenes uniformados y enterrados sin pertenencias.

Aitana Sánchez Gijón./ Carlos Picasso
Aitana Sánchez Gijón./ Carlos Picasso

Después apresaron al comandante Moreno, al comandante, el hombre que había dirigido la resistencia en la ciudad de Coruña y que después comandó las fuerzas del Batallón Galicia, luchando en todo el Frente Norte. Moreno es apresado en una casa mientras comía un plato de caldo y es llevado a un pajar y es torturado terriblemente. Las gentes quedaron espantadas.

Nunca pudieron levantar cabeza, nunca pudieron hablar. Pero cantaron un romance. Se cantaba en los sobrados, cuando iban con las ovejas, bajito… pero se cantaba como una manera de dar a conocer lo que pasó pero también una denuncia anónima de los asesinos Todo el mundo conocía y conoce la copla. Cantarla era, y es, una forma de resistencia.

Porque en las montañas entre  Galicia y Asturias nunca jamás, nunca olvidaron.

Este romance fue el inicio del proceso de investigación de la ARMH y posterior recuperación  de los cuerpos y la honra
de estos hombres: La plana mayor del Batallón Galicia.

Fausto Canales. Hijo de fusilado llevado sin el consentimiento familiar al Valle de los Caídos.

Editorial en The New York Times de 5 de febrero de 2012. La verdad a juicio en España.  

Terribles crímenes fueron cometidos durante y después de la guerra civil española 1936-1939 que ningún juzgado a examinado o juzgado. Nadie sabe realmente cuánta gente fue desaparecida, torturada y asesinada. Ahora, uno de los magistrados más importantes de la justicia española, Baltasar Garzón, está siendo juzgado por haberse atrevido a abrir una investigación sobre esas atrocidades.

España es ahora una democracia vibrante, pero el juicia a Garzón, que abrió sus puertas la semana pasada, es un inquietante eco de pensamiento totalitario de la era de Franco. Se enfrenta a una condena que podría suspenderle de sus funciones durante 20 años por desafíar una Ley de Amnistía promulgada en 1977 para facilitar la transición a la democracia. Él argumenta que bajo el derecho internacional no pueden amnistiarse crímenes contra la humanidad y que las desapariciones todavía no resueltas –miles de fosas comunes aún no han sido abiertas- constituyen un crimen permanente.

En 2008, el juez Garzón inició una breve investigación oficial, ordenando la apertura de 19 fosas comunes y acusando simbólicamente al general Francisco Franco y a varios ex funcionarios, ninguno vivo, por la desaparición de más de 100.000 personas. La corte de apelaciones paralizó el caso. Al año siguiente, dos grupos de extrema derecha se querellaron contra el juez por desafiar la Ley de Amnistía. En representación del Gobierno, el fiscal argumentó que no había cometido ningún delito pero el Tribunal Supremo aceptó la denuncia.

Alberto San Juan./ Carlos Picasso
Alberto San Juan./ Carlos Picasso

Por otra parte, el juez garzón se enfrenta a cargos penales por otros dos casos con mucha carga política. No podemos juzgar los argumentos. Pero la persecución penal de magistrados por sus resoluciones es inusual en España y este caso podría enfriar la independencia judicial.

El juez Garzón se hizo famoso por sus juicios a los terroristas vascos, torturadores argentinos, el del ex dictadora chileno Augusto Pinochet y a políticos españoles. Sus poderosos enemigos están viendo ahora una oportunidad para poner fin a su carrera.

El Juez Garzón, sin duda es a veces mediático e intenta abarcar demasaiado, pero perseguirlo por exhumar crímenes de la época de Franco es una ofensa a la justicia y a la historia. El Tribunal Supremo nunca debería haber admitido a trámite el caso. Ahora deber absolverle.

Carmen Arrojo. Maestra y militante de la Juventud Socialista Unificada.

Del libro de Max Aub, ‘Campo de Almendros’

Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, lo mejor de España, los
únicos qe de verdad se han alzado sin nada contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia o su dinero.

Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso, pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca hijo, no lo olvides.

José Antonio Martín Pallín./ Carlos Picasso
José Antonio Martín Pallín./ Carlos Picasso

Guillermo Toledo. Actor

Extractos de los libros de visitas de las exhumaciones de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Exhumación de la fosa común en Loma de Montija (Burgos) Abril 2011.

Te llamas Enrique Muñoz Fernández, eras un joven alegre, locuaz, hacías reir a la gente con tus chistes, fuiste a moler trigo, sabías que los falangistas andaban por ahí pero no tenías miedo. Te cogieron, te pegaron antes de morir.

Gritastes fuerte “Viva la República”.

Yo te conocí por los relatos de Fidel, tu hermano, mi padre, y sé que te quedaste allí tirado, solo, sin la compañía de tus seres queridos que, cuando supieron de tu muerte, con dolor, con su gran dolor, no te recogieron porque sabían que les esperaban para
matarlos.

Quisiera encontrar tus huesos, quisiera ponerlos con los restos de tus padres y hermanos, quisiera poner tu nombre en la lápida y saber que estás con nosotros.

Enrique, vives en nuestro corazón. Muchas gracias a todas las personas que hacéis posible que mi deseo sea una realidad.

Gracias, mil gracias.

                             Icíar Muñoz

 

Exhumación de la fosa común en Villanueva de Valdueza (León)

Hoy en día la gente se olvida de lo que ocurrió en el pasado. Cuando ellos no han perdido a alguien y no se han visto implicados de alguna manera en aquella guerra, no mueven ni un dedo; lo cual me parece increíble. Si no recuperamos nuestro pasado, ¿quiénes somos realmente?. Todo el mundo tiene derecho a enterrar a los suyos donde ellos quieran, a saber qué les paso a sus familiares, a recuperar esa memoria sobre el pasado. Es el motivo que me lleva a querer participar. El ver a aquellos familiares que solo quieren recuperar a los suyos o lo que queda de ellos, es muy duro pero también muy reconfortante. El poder devolvérselos, a parte de satisfacción, te da la sensación de que cada día estamos más cerca de conseguir cambiar parte de este mundo, en el que los principios se han olvidado y ya los jóvenes no se mueven por su país.

Mediante este tipo de trabajos, recuperamos a los que en su día lucharon, con su último aliento, por defender sus ideas y por liberar a este país de unas ideas conservadoras, en las que los derechos no existían.

Nos pondrán obstáculos, pero nada nos puede impedir seguir; porque sin memoria, sin pasado, nunca seríamos nada. ¡Gracias por todo esto ARMH!.

Laura, 16 años