Merienda de medios

¡Ave, Rajoy!

Corriendo en auxilio del vencedor, el columnismo patrio más diestro –y, en ocasiones, tenebrosamente siniestro– se ha apresurado a entrechocar sus copas por la victoria en tierras gallegas de Rajoy, quien, al parecer, ya no es un flojo ni un traidor a los principios, ni mucho menos un incapaz perezoso. Decía Lucía Méndez en El Mundo que "un líder cuestionado no se convierte en Disraeli de la noche electoral a la mañana". Se admiten apuestas.

Está comprobado que los hombres cambian y, además, suelen olvidarse de comunicar dicho cambio a los demás. Entre estos olvidadizos se encuentra el académico de la eñe, Luis María Anson, cuyo juicio sumarísimo sobre el de Pontevedra podía leerse el pasado 10 de febrero en El Imparcial: "Aferrado a su poltrona de Génova, a Mariano Rajoy se le descompone el PP entre las manos. No ha sabido ni prevenir ni curar. Aznar fue la argamasa que unió al partido. Rajoy, que no supo dimitir a tiempo, lo está troceando". Ayer, en su mundial Canela Fina el cuento había cambiado levemente: "Había que hacer lo que ha hecho Rajoy. Sabía que se la jugaba en Galicia y esta vez, sí, esta vez se calzó las sandalias del mitinero y se fue a las provincias gallegas a pilotar una inteligente y eficacísima campaña. Un diez para Rajoy...".

Siempre dispuesto a iluminarnos con su enciclopédica sabiduría, César Vidal ofrecía gratis en La Razón las claves de la victoria, entre las que citaba la defensa de los principios, el combate a la izquierda y al nacionalismo y "la decisión del PP de acabar la luna de miel vivida al lado del grupo Prisa y concluir también con el distanciamiento de los medios de comunicación situados más al centro y la derecha". Estamos, por tanto, ante un triunfador, aunque nadie lo diría tras echar un vistazo al blog de esta eminencia de la escritura automática: "Rajoy ha salido confirmado como un cadáver político que, muy difícilmente, llegará a las elecciones generales. Durante los próximos meses, la izquierda y los nacionalistas –encantados de tener enfrente a un perdedor– lo ensalzarán mientras pierde todas las elecciones". Un hacha, Don Herodoto.

Pastel a la vista

Rajoy, en definitiva, no ha ganado en Galicia ni ha mantenido el tipo en el País Vasco por su estrategia de moderación sino por haber seguido los consejos de la Caverna, que si le hacía llorar era porque le quería bien. Lo explicaba quien se hace llamar Marcello en Estrella Digital: "Ahora la banda mediática aguirrista se acuerda de Rajoy y dicen todo se lo deben a ellos, no vaya a ser que lo de Rajoy vaya en serio y que entonces muchos de los antes detractores y ahora pelotas se queden sin conseguir un programa de televisión, como los que disfrutaron en tiempos de Aznar, o sin una licencia de radio o televisión, etcétera". Hay pastel en el horno y mucho goloso suelto.