Obama a la vista

Zapatero se nos ha ido a Londres a arreglar el capitalismo pero, como Sarkozy, se ha dejado en casa a su doña, Sonsoles Espinosa, a quien la prensa británica ya había bautizado como “la nueva Carla Bruni” pero con más voz. Ante el Rubicón de hoy en el G-20, el Napoleón del Elíseo nos mostraba el camino en un artículo apocalíptico que ayer publicaba El País: “No podemos fracasar, el mundo no lo comprendería, la Historia no nos lo perdonaría”. Para no ser menos, Zapatero nos ha dejado un vídeo suyo con fondo de banderas en el que se declara optimista.

Además de contribuir a la salvación del mundo con el ejemplo de nuestro sistema financiero, que al carecer de liquidez es forzosamente muy sólido, Zapatero tendrá a tiro de piedra a Obama, con el que ya puede hablar con el teléfono rojo que usaba Aznar para hacerle la pelota a Bush, rebautizado como zapatófono por razones obvias. “Después del impagable regalo del teléfono encriptado, puede que incluso logre que el hombre negro de la Casa Blanca le dé el número de su blackberry”, auguraba Ignacio Camacho en ABC.

Habrá de tener cuidado Zapatero en no mostrarse excesivamente genuflexo con el nuevo emperador porque, como afirmaba Carlos Alsina en La Razón, “la imagen coñera del primer ministro que pierde el culo por citarse a solas con Obama es vitriolo en manos de críticos corrosivos (…). Caerle bien a Obama es una cosa. Perseguirle con la lengua fuera, desagrada”. Ya se sabe que el mejor fuego no es el que se enciende rápidamente.

En cualquier caso, la foto de hoy –si la hay– o la de este domingo en Praga, no será gratis. Los americanos “llegan a compartir la ruina con Europa, que está para el tinte”, que decía Raúl del Pozo en El Mundo. Y también los ataúdes: “Ahora llega el momento de compartirlo todo, hasta la muerte. Así de duro, así de sencillo y así de directo”, sentenciaba Carlos Carnicero en La Voz de Asturias a propósito de Afganistán. ¿Estamos dispuestos?

Por lógica

Volviendo al G-20, el análisis más certero lo ofrecía la multitertuliana Margarita Sáenz Díez. ¿Que dónde? Si ayer era miércoles, en la Ser. “Viendo la botella medio llena, si se consiguiera ese aspecto crucial de concordar las nuevas medidas para regular el sistema financiero internacional quizás se habría dado un paso de gigante”, explicaba esta reina de la obviedad. Tan lógico como que quien mete un gol más gana el partido.