Merienda de medios

Losantos en la cruz

Con gran pesar, la Cope se ha decidido a apagar el micrófono al apóstol Federico, después de que el Espíritu Santo en forma de paloma y en vuelo directo desde San Pedro así lo determinara. Roma locuta, causa finita. Para disimular su crucifixión, al de Teruel le han ofrecido compartir las noches con Don Herodoto, con lo que el prolífico Vidal hubiera ganado tiempo para escribir dos libros a la semana, pero ambos ya se han hecho a la idea de abandonar juntos el convento. No hagan colectas para su manutención porque Esperanza Aguirre se ha ocupado de todo: en vez de una mercería, le ha puesto a Losantos y a su álter ego Ramírez una emisora en Madrid. A la presidenta no le cabe el corazón en el pecho.

La previsible marcha del agitador de La Mañana tenía descompuesto a Pío Moa, que, no en vano, cobra de él en Libertad Digital. "El trato dado a Federico y a César se explica en gran medida por las tremendas presiones que han debido soportar los obispos de parte del poder socialista, así como de los separatistas y de los futuristas peperos", certificaba en su blog el presunto historiador.

Tres cuartos podía decirse de Luis del Pino, otro asalariado que, a su sombra, se doctoró en agujerología. En su opinión, ha habido una nueva conspiración, la enésima, esta vez para "silenciar" al de Orihuela del Tremendal, digo, de Tremedal. "El problema no reside en lo que Federico opine, sino en que la opinión de Federico no es, en realidad, sino un fiel reflejo de la opinión de muchos millones de personas", explicaba también en Libertad Digital.
Losantos no es Francino, que aburre más que un gol de Oliver y Benji, y hay que reconocer que le sobra talento, aunque lo dedique profusamente al insulto y la fabulación. Aún así, cuesta creer que forme parte de una conjura anticatalana, como apuntaba Josep M. Pasqual en El Punt: "No me parece que Losantos fuera estrictamente un francotirador, sino que era una punta de lanza del aparato del Estado". Para nota.

¡No te vayas!

El Mundo, siempre incisivo, le preguntaba a Federico este pasado domingo si prescindiría de sí mismo, y Federico respondía que antes muerto. "Con la crisis que hay, procuraría por todos los medios que me quedara, hasta doblándome el sueldo si fuera necesario", afirmaba. De un tipo tan genial cabe esperar, al menos, que nos ahorre la farsa de presentarse como una víctima de la libertad de expresión. Tenemos el estómago delicado.