Merienda de medios

Los gatos no ladran

En cierta medida, nada ha cambiado. Quienes antes despreciaban a los sindicatos, lo siguen haciendo hoy, aunque las razones sean distintas. Los defensores de flexibilizar el mercado de trabajo, rebajar los impuestos y recortar las pensiones pretenden que las centrales le hagan una huelga general al Gobierno porque ha prometido no hacer nada de todo lo anterior. Es como si se quisiera que la CEOE propusiera un contrato fijo con 80 días de indemnización por despido. Los precursores de este mundo al revés exigen que los gatos ladren. Guau.

Se conmemoraba ayer el Primero de Mayo y a la "siempre bellísima Angela Vallvey" le sorprendía que los sindicatos se arrogaran la exclusividad en la defensa de los trabajadores. "Hacer una crítica a los sindicatos te lleva a ser el centro de las pedradas de todo el mundo, porque te convierte –como diría Zapatero– en un salvaje neocon asimétrico", afirmaba en Onda Cero sin precisar si había desayunado un dónut o algún espirituoso.

Sin temor a las pedradas, Ignacio Camacho lanzaba las suyas en ABC contra las organizaciones sindicales, a las que "debería sonrojar que el presidente de un Gobierno al que se le ha declarado el país en quiebra se manifieste en pleno acuerdo con sus menguadas reivindicaciones". De la lapidación completa se encargaba el tebeo de Marhuenda: "Esa lealtad de los sindicatos hacia el Gobierno (...) alimenta que se cuestione abiertamente la representatividad y el interés de unas centrales marcadamente oficialistas y onerosas para el erario público". A la huelga o a la hoguera.

¿Qué tendrían que hacer los sindicatos? Según La Vanguardia, "avanzar en la flexiseguridad" o, mejor aún, poner patas arriba todo el sistema de relaciones laborales porque, como aseguraba El Norte de Castilla, "el hecho de que las normas laborales y los convenios colectivos no estén en el origen de la actual crisis mundial en ningún caso significa que la reactivación económica no precise de su consiguiente revisión". ¿Qué tendría que hacer la patronal? Frotarse las manos.

¡Viva el Gobierno!

Todo parecía perdido para los sindicatos hasta que Enric Sopena tomó la palabra en RNE para defender... al Gobierno: "Los trabajadores pueden ser muchas cosas, pero tontos no (...). Saben que [este Gobierno] es el único que, tal vez, puede garantizar al máximo posible (...) los derechos laborales". ¿Y con los parados qué hacemos? Contarlos.