Merienda de medios

El retorno del ser superior

Desde el cambio de prefijo para llamar a Barcelona–que ahora es el 2-6–, los devotos del madridismo han multiplicado sus oraciones para que el ser superior que tenía a Butragueño en éxtasis místico, es decir Florentino Pérez, descienda sobre el Bernabéu y haga otro milagro. El Real Madrid es un erial al que le hace falta una recalificación, y en eso hay que reconocer que el de ACS es un experto. Dicen que la semana que viene anunciará su advenimiento, tan publicitado como el de Jesucristo pero sin Juicio Final. El conseguidor ataca de nuevo.

Pérez llega en olor de multitudes y de santidad, y con un pescado bajo el brazo que también canta lo suyo por lo pasado de fecha, como destacaba en la Cope el apóstol Federico. "Vuelve Florentino (...), bien es verdad que con futbolistas que han venido tantas veces al Madrid que ya casi es mejor traspasarlos. ¿Cuántos años lleva Kaká en el Madrid?, se preguntaba con episcopal cachondeo.

El 'deseado' tiene ganado para su causa al Marca, cuyo director ya le hacía genuflexiones en su etapa mallorquina aun a riesgo de partirse la crisma con el ancla del Pitina II, el bajel del constructor. "Lleva varios meses inmerso en varios dilemas. Y el principal: su familia. Esta tiene muy claro que volver implica desgaste, sacrificio, golpes y sinsabores, pero también saben que Florentino, por responsabilidad, desea recuperar un Real Madrid grande, espectacular y sólido", escribía en su editorial. Pérez no lo hace por él sino por el fútbol. Loado sea.

Florentino se fue por la puerta de atrás, después de ganar menos Copas de Europa que Lorenzo Sanz y menos ligas que Ramón Calderón. Antes había echado a Del Bosque porque, al cargar a la izquierda, le sentaban mal los trajes. Pero ya está todo olvidado. "Es la hora de que el ex presidente devuelva la gestión profesional al club", afirmaba El Mundo. El Woodward de Logroño sabe hacer amigos.

El palco y las influencias

Aunque le moleste a Martín Ferrand, con su regreso las cosas volverán a ser como antes, cuando los empresarios serios podían ir al palco y arreglar el convenio colectivo con Cándido Méndez, que también estaba allí. "Los palcos de los clubes de fútbol son mercadillos de tráfico de influencias; todo eso hay que erradicarlo", denunciaba en Punto Radio. Sobre la piedra de Florentino se edificará el nuevo Real Madrid, con la altura de un rascacielos y miles de plazas de garaje.