Merienda de medios

Los esforzados del COI

La vida de un evaluador del COI es durísima. Te reciben como a un jefe de Estado, te llevan a un hotel de cinco estrellas de mala muerte, se te cuadran los políticos y no dejan de hacerte la pelota los muy pesados, te ponen ciego a pata negra y a ensalada de merluza a la crema de quisquilla al primer descuido, te regalan balones que no te caben en la maleta y terminas 'jartito' de ver flamenco. Los 13 sin piedad que deben informar sobre la candidatura de Madrid 2016 se van hoy estresadísimos tras un periplo agotador. Es que no hay piedad, oiga.

"Les aseguro que hay más de cuatro parados que darían una clavícula a cambio de llevar la vida padre que se van a pegar estos señores durante toda una semana de turística observación de los entresijos madrileños", afirmaba desde su valle Ely del ídem en El Semanal Digital, ignorante del sacrificio que representa dedicar la vida a la evaluación permanente.

Ya no es el trabajo de sonreír a niños voncingleros y hacerles carantoñas, es que encima te dan desplantes, como el de los capitanes del Real Madrid, que no es que tuvieran algo mejor que hacer que posar con los del COI en el Bernabéu, es que "no querían volver al lugar del crimen", como explicaba Lucrezia en Expansión. Lo aclaraba todo Pedro Pablo San Martín en As: " ‘Si tú no vas, yo tampoco...’, me cuentan que se dijeron en el vestuario. No puedo tragar saliva pensando que esto sea verdad". Cuídate las anginas, Pedro Pablo.

Lo de las corazonadas no impresiona y, además, va por barrios. El 51% de los encuestados por el Diario de León creía que el COI pasaría olímpicamente de Madrid. En esto coincidían con el deseo de un tal Lluís Gutiérrez, que lo explicaba así en El Periódico: "Es como una competición entre Madrid y Barcelona. Esta última fue la ciudad de los juegos del 92, y ahora Madrid pretende que se celebren también allí para superarlos y hacerlo mejor". Se entiende el rechazo.

La ciudad grandiosa

Seamos optimistas. En ABC, un Ignacio Camacho que juega en el Atlético de Madrid se dejaba vencer por la pasión. "Esta grandiosa ciudad está preparada para organizar unos Juegos", proclamaba junto a expresiones del estilo "nuestros atletas siempre han estado ahí", "somos un país muy importante" o su ocurrente merecemos este evento "que se celebra cada cuatro anillos". ¡Que tiemble el columnista homónimo! Los evaluadores han tomado nota y unos pinchos de despedida.