Merienda de medios

El máster de ‘Cachuli’

A Julián Muñoz la universidad pública Rey Juan Carlos le ha hecho ponente de un curso titulado Periodismo y Corrupción política, materia esta última en la que el ex alcalde de Marbella acredita varios másteres y puede exhibir el reconocimiento unánime de la crítica nacional. Al parecer, en esto consiste el llamado Proceso de Bolonia, donde el alumno recibirá una sólida formación práctica en todas las áreas del saber. ¿Qué empresa no querría hacer mileurista a un licenciado ducho en la rapiña de las arcas públicas? Pues eso.
El ejemplo de la Rey Juan Carlos cundirá o, al menos, eso creía Irene Lozano en La Estrella Digital: "A no tardar, el monstruo de Amstetten intervendrá en un curso estival sobre Rapto y abuso de menores; (...) el violador del Ensanche obtendrá la cátedra para el estudio de las agresiones sexuales; y Josu Ternera dirigirá una tesis doctoral sobre Terrorismos del siglo XXI". Buen plantel académico.
Sentimos tanta debilidad por los delincuentes que nadie se escandalizaría si le diéramos una calle al Dioni o le lleváramos al G-20 para que explicara a Obama los rudimentos de la fuga de capitales. Ahora bien, no nos equivoquemos de asignatura con Muñoz. "Tendrían que llevarlo a clase de Economía o Empresariales, para que explique el arte de obtener plusvalías mediante recalificaciones", decía en ABC el Ignacio Camacho columnista, no el jugador del Atlético.

Quizás sea todo una estrategia para conseguir que los periodistas del corazón vuelvan a clase o para publicitar la universidad preferida de la abuelita Esperanza. "Si lo que querían en la magna institución era una campaña gratis, ahorrarse la promoción, que todos los medios de España hicieran información sobre ese curso que ofrecen (sin duda esa es la razón), han acertado de pleno, en eso no hay objeción", dicho sea en romance a la manera de Juan Gaitán en La Opinión de Málaga.

El intruso
Quien no para de opinar es un tal Agustín Embuena, un señor de Sevilla que cuela cartas al director hasta en las hojas parroquiales. En una de estas hojas, La Razón, explicaba que "lo triste es que un rector asuma tamaño insulto al sentido común, y lo realmente doloroso es que habrá bofetadas por matricularse en tamaño esperpento". Deja de escribir, Agustín, hijo, que nos vas a echar a la calle a todos y tendremos que pedir a Cachuli que nos enseñe a ganarnos la vida honradamente con los concejales de Urbanismo