Merienda de medios

El conejo de Zapatero

Lleva razón Raúl del Pozo cuando dice que "el estado de la Nación es una forma más de espectáculo", un pack de "gladiadores y teatro" para una ciudadanía que, aun estando muy jodida, quiere distraerse. Zapatero va de Houdini y parte del público espera que de su chistera vuelva a salir un conejo, aunque sea con arroz por eso de la crisis. "El conejo (...) se llama Renta Mínima de Reinserción y consiste en seguir pagando a los parados a los que se les ha agotado el derecho al subsidio (...). Tal medida consiste en engordar para morir", alertaba Joaquín Vila en El Imparcial. El de Anson lo tiene claro: si al final se van a morir igual, mejor de hambre, que nos sale más barato.

Una cosa es que a la magia de Zapatero se la pueda ver el truco y otra pretender que el ilusionista se meta en la caja y desaparezca para siempre tras ser partido en dos con un serrucho. Un tal Javier Neira le reprochaba en La Nueva España este empecinamiento suyo a seguir en escena y de una pieza: "Todo indica que ZP está decidido a convertirse en el problema número uno de España, porque es incapaz de aceptar lo elemental: el socialismo es una calamidad (...). No lo acepta y resiste". Los hay tercos.

Un prestidigitador es un tahúr y lo normal es que muchos no se fíen de que la bolita esté en el cubilete de la izquierda como parece. Especialmente, cuando el gancho del trilero es tan poco discreto: "Ha llegado la hora de una alianza firme y estable entre las distintas izquierdas para apuntalar a Zapatero. Que nadie olvide que la única alternativa al PSOE se llama Rajoy", aseguraba Enric Sopena en El Plural. Hagan sus apuestas.

Todos coinciden en que el presidente ha vuelto a poner el intermitente a la izquierda, pero eso no le vacuna contra la soledad. "Zapatero está solo porque por una vez ha hecho política de Estado. Si la solución al País Vasco no hubiera sido un acuerdo con el PP, mañana olería a puro habano en las bancadas socialistas", explicaba muy respetuoso Félix Madero en ABC.

La trampa
La función comienza hoy después de que nuestro solitario gobernante haya ensayado el truco del ladrillo que se convierte en ordenador. Pero el viceramírez de El Mundo no se ha dejado impresionar. Según García Abadillo, un eventual acuerdo con Rajoy sobre economía "es una ilusión" y el ofrecimiento mismo del pacto "una trampa". Se nota que nunca ha creído en Zapatero ni en Harry Potter.