Merienda de medios

La cara de Trillo

Tras la condena a sus subordinados por la falsa identificación de 30 militares españoles en el accidente del Yak 42, Federico Trillo salió de debajo de las piedras para decir que es mejor que nadie espere que dimita, sobre todo si ha quedado a cenar. "El verbo dimitir sólo se puede conjugar desde la decencia política", afirmaba Carlos Carnicero en El Plural. Pero este respetable dirigente del PP no puede ser un indecente porque, si lo fuera, Rajoy no le tendría de portavoz de Justicia ni haría mutis para no dar explicaciones. Trillo es tenaz en la defensa de su puesto de trabajo, todo un ejemplo para los niños en estos tiempos de crisis.

El ex ministro está siendo objeto de una feroz campaña que ha puesto a prueba la dureza de su rostro, a medio camino entre el hormigón y el diamante. Y Trillo resiste pese a las diatribas del apóstol Federico, que ayer le exigía que dejara el Congreso "por decoro" tras identificarle como "el cómplice de Rubalcaba en todas sus fechorías, buscando protección por el caso del Yak".

En la confabulación participa hasta Ramírez, que en su bondad le respetaba el sueldo por eso de que hasta los miembros del Opus hacen tres comidas diarias, aunque le sugería "abandonar su cargo de portavoz (...), que obviamente ya no va a poder ejercer con la misma autoridad moral". De no ser por Marhuenda, que no se deja manipular por el rojerío, Trillo estaría perdido. "Tiene la confianza de sus votantes, frente a los que intentan, sin éxito, desprestigiarle gratuitamente", editorializaba en La Razón.

Además, es que, al parecer, Trillo quiere dimitir pero Rajoy, con buen criterio, no le deja. Lo contaba un tal Ricardo Rodríguez en El Semanal Digital, que, cuando no va de ‘garganta profunda’ y plagia artículos de otros, hasta se atreve a firmar. "El presidente del PP habría rechazado dicha renuncia y le reiteró su apoyo", aseguraba. Rodríguez no cita la fuente, lo que en él es habitual.

El sudoku

El bueno de Federico siempre podrá argumentar que la sentencia ni le cita, pero El País se encargaba de cortarle la retirada: "Es difícil admitir que indagar sobre la existencia y naturaleza de la misión que parece haber condicionado la conducta del principal acusado sea tarea ajena al tribunal, bien directamente, bien por deducción de testimonio", aclaraba. ¿Alguien puede creerse que Trillo ordenara a un general hacer un sudoku con 30 cadáveres sólo por complacer a Aznar?