Merienda de medios

Los gelocatiles de Camps

Francisco Camps, alias Tío Paco y el Curita, ha explicado al juez que, de los ocho trajes que se le imputan, devolvió cuatro a Milano porque no le satisfacía el tiro y pagó en metálico otros cuatro, después de echar mano al dinero de la caja de su mujer, que es farmacéutica. Este hombre no respeta nada. En definitiva, que su elegancia proviene de los gelocatiles, que no dejan rastro y van de miedo contra el dolor de cabeza. Las facturas, claro, no las conserva, que, si no, se hubiera enterado Garzón y esa prensa canalla que envidia el apresto de sus camisas.

Para convencerse basta con leer a Manuel Guillermo Altava, senador del PP, en Mediterráneo: "Muy seguramente, estimado/a lector/a, si a usted le pidieran que mostrara las facturas de la última colonia, libro, camisa, vestido o traje que se compró, le pasaría como a mí, que no las podría exhibir porque no las guarda ni las tiene". Altava se preguntaba, además, si Zapatero conservaba el recibo de uno de sus cinturones, nada menos que de Hermés y "valorado en más de 500 euros". Lo que entienden de moda y complementos estos chicos de derechas.
Se hace raro que, con explicaciones tan detalladas, Camps siga estando imputado y, sobre todo, tan sonriente. "¿Puede salir del juzgado tan imputado como entró y decir literalmente a los periodistas que está muy contento y satisfecho?", inquiría Pepa Bueno en El Periódico. Por poder, puede, porque "que se mantenga como imputado es un trámite habitual", según explicaba La Razón. Este Marhuenda es un monstruo: sabe tanto del procedimiento penal como Noé de la lluvia.
El valenciano no lo tiene fácil para irse de rositas. "Su declaración es fácilmente comprobable, ya que Forever Young debería guardar alguna constancia documental de la entrada de ese dinero si es que no hay algún empleado que recuerde haber recibido esos pagos en metálico", apuntaba El Mundo. ¿Olvidaría alguien a Tío Paco sacando el fajo de billetes? ¿O sólo se llevó de la farmacia los bin laden?

De deposiciones
De Camps ha dicho Antonio Gala que es "un Zaplana con menos de todo", con lo que ha llenado una línea de las suyas, que cuestan un pico. La indignadísima Pilar Cernuda ha gastado más palabras en el Diario de Navarra: "Tenía todo el derecho a mantenerse en silencio (...), pero podía haberse defendido con más contundencia", lo cual es una contradicción in terminis. Quedémonos con que Camps ha depuesto y huele mal.