Merienda de medios

¿Lo de Cristiano? Un milagro

Como buen ser superior, Florentino Pérez ha empezado a convertir en peces los panes, mientras todo el mundo se pregunta quién demonios le ha prestado los molletes. Aquí está la miga del asunto. El prodigio no es pagar 94 millones por Cristiano Ronaldo o 67 por Kaká, sino encontrar al incauto que te deje los bin laden cuando tienes una deuda de 500. En la Cope, claro, se olían el milagro y Álvaro Fernández, que es el que le hace las libranzas a Herodoto, se lo preguntaba en antena: "¿Qué entidad financiera ha removido en sus cajas fuertes para concederle al Real Madrid esos créditos?" ¿Será una caja o el blanco de Santander?

Don Dinero está tranquilo o, al menos, eso es lo que pensaba Emilio Pérez de Rozas en el As: "Saben (los bancos) que igual que contó con el apoyo de todos para recalificar el Bernabéu, mañana verá cumplido su sueño de construir un parque temático en Valdebebas". Para suavizar la crítica, estaba Tomás Roncero con sus sahumerios: "Esta lámpara mágica necesita de un genio que la frote con arte y ese es Florentino. La mano que mece la cuna del fútbol mundial". ¿Jabón? No. Esto es la Toja entera, que en paz descanse.

Da igual que lo pagado sea, como explicaba El Mundo, "lo que suma el presupuesto anual del Museo del Prado, el Reina Sofía y la Biblioteca Nacional o lo que cuesta la construcción de un hospital con varios centenares de camas o el 12% de lo que gasta el Estado cada año en becas educativas". Al parecer, "estamos ante un golpe de riesgo inherente a toda operación comercial", a juicio del monarquipédico Ignacio Camacho. Y Florentino "conoce bien ese mundo por su faceta de tiburón de empresa".

El esquema lo explicaba Francisco García en La Opinión de Zamora: "El presidente Pérez se porta como un banquero florentino: dilapida una fortuna que no es suya en los activos más rentables de la cartera futbolística con el ánimo de multiplicar los ingresos por la vía de los atípicos (...). Salvo que el fútbol no es ciencia exacta y cuando no gana, el Madrid siempre pierde".

«No hay pelotas»

Será una inversión, pero tan obscena que tenía descompuesto a Vicente Pueyo en el Diario de León: "No hay pelotas (...) para poner coto a desmanes como esos fichajes inmorales y ejemplares que tienen a nuestros hijos absortos y confundidos y que tiran por la borda cualquier atisbo de equilibrio y de justicia social". ¿Qué más se puede decir? Pues eso, que no hay pelotas.