Merienda de medios

Se llama Sanz, Félix Sanz

Decíamos aquí que a Saiz, el espía en jefe, había que darle el pasaporte más por memo que por golfo, y hete aquí que él mismo, a lo tonto, ha tomado las de Villadiego y se ha ido con la caña a otra parte. A este ingeniero agrónomo se le había echado al monte media plantilla de sus anacletos, y así es que no hay quien espíe seriamente. "No me gusta hacer leña del árbol caído, pero Saiz era un desastre", escribía Fernando Jáuregui en su Diario Crítico. Pues saltan las astillas.

A Saiz, Alberto, le viene a sustituir Sanz, Félix, un general del que todo el mundo destaca que habla idiomas, como si el hecho de tener don de lenguas fuera poco menos que incompatible con el verde aceituna del uniforme. Raúl del Pozo le tuvo de alumno en Uclés, cuando Sanz andaba prendado de Spinola, el que rindió Breda para que Velázquez lo pintara. En vez de las llaves de la ciudad, Zapatero le ha dado las del candado del CNI. "No sé si jefe de los espías es el final más digno para un ilustre soldado. Me acaba de llamar y se lo he dicho. Él me ha contestado: Un militar no puede decir no al presidente del Gobierno", contaba en El Mundo.

Sanz es, además, según revela Ignacio Camacho en el ABC, "un hombre que lee libros", lo que unido a que es el "militar áulico" del presidente, que "sabe interpretar mapas del Estado Mayor" y que es de Cuenca, le convierten en el candidato ideal. "No se debería criticar su nombramiento por el hecho de que proceda del Ejército: (...) tan intolerable resultaría que determinados puestos del Estado quedasen reservados a sus miembros como que se les excluyera de ellos por principio", añadía El País.

Lo que cabe esperar de él es que se lamine a los díscolos del Centro, por eso de que no guardaron el secreto de que su antecesor era el terror del pez espada y porque Abanderado no hace camisetas de acero para proteger la espalda de los puñales. "No hay nada menos inteligente que un servicio de inteligencia que sale en los periódicos por los líos de su jefe", explicaba José Aguilar en el Málaga Hoy. O sea, que los fulminará discretamente.

El consenso

"Es censurable, sin embargo, que un nombramiento tan relevante no se haya consensuado con el PP", denunciaba La Razón. ¿Y con el Rey? "Hay que preguntarse dónde estaba Saiz (Alberto) antes de llegar al CNI y dónde cazaba el Rey y atar esos dos cabos", pedía Luis Herrero en la COPE. Si es que hay que ver más Jara y Sedal.