El teorema de Zapatero

A falta de cifras para cuantificar el nuevo modelo de financiación autonómica, el criterio más extendido para valorar el sistema se ha vuelto tan matemático como una barretina. Se trata en realidad de una sospecha: si los catalanes están de acuerdo, mal rollito, por eso que dicen que no es que quieran el dinero en metálico sino que lo quieren con locura. Éste era el esquema argumental de Ignacio Camacho en Onda Cero: “Lo que es bueno para ERC tiene que ser malo para España”. Trigonometría pura.

Además del de Cataluña, el Gobierno se ha asegurado el apoyo del resto de comunidades socialistas, y está a la espera de que mañana se pronuncien las de PP, ya sea para comulgar sobre el modelo, escupir sobre él, o un combinado con limón de ambas cosas en vaso bajo. Lo que parece seguro es que todas cogerán la pasta. “¿Qué querían, que renunciasen a ese dinero? ¿A más de cornudos, apaleados? Lo aceptan porque no les queda otro remedio, porque en otro caso se quedarían a dos velas”, profetizaba Carrascal, el de la serenata, en la monarquipedia.

Volviendo a las matemáticas, existe expectación por comprobar si se cumple el denominado teorema de Zapatero, según el cual todas las comunidades quedarán por encima de la media, y para conocer cómo se reparten los 11.000 millones adicionales de los que Cataluña retendrá 3.850. “La música a mi, debo decir que me suena bastante bien. La letra, lo dirá el tiempo”, explicaba Consuelo Sánchez Vicente en el Diario de León.

Con la sinfonía estaba exultante El Periódico, que se deshacía en halagos hacia Montilla -“la Generalitat ha sabido tener la constancia y la paciencia necesarias”-, y hasta a El País se le iban los pies con los primeros acordes: “Garantizará con criterios objetivos la solidaridad (…) Se presenta como más previsible y transparente”. Todo lo contrario que El Mundo, que sólo baila pegado con Rajoy y, a veces, le pisa: “Ni es más equitativo que el anterior ni va a contribuir a reactivar la economía”, editorializaba.

Varios pájaros de un tiro

El acuerdo servirá además para que Zapatero alivie en el Parlamento su soledad, esa palabra en la que, según Víctor Hugo, cabía todo el infierno. “Zapatero necesita irse de vacaciones y (…) pensar que le van a aprobar los Presupuestos”, advertía Fermín Bocos en Punto Radio. Estamos ante un tipo capaz de matar varios pájaros de un tiro. Si le ven guiñar el ojo es para poder apuntar mejor.