Con el Rey hemos topado

10-29.jpgIntenso debate en torno a la figura del Rey, que si para el alcalde de Puerto Real es “un corrupto” que “debe explicar su papel en 23-F y sus escarceos amorosos pagados con fondos reservados”, para Zapatero se ha convertido en el comodín de la llamada a Bush con el que tener asiento en la cumbre de Washington. Mientras el alcalde, José Antonio Barroso (IU), estaba siendo empurado por injurias a la Corona -un delito muy frecuentado últimamente – el monarca proclamaba en Lima que España iba a estar “seguro” en la refundación del capitalismo. ¿Globalización borbónica? Puede.

“El delito de injurias a la Corona es una vergüenza y estoy absolutamente en contra”, aseguraba el lunes en la tertulia nocturna de Intereconomía Enrique de Diego, un excéntrico de la derecha al que algunos odian porque se burló de la teoría de la conspiración del 11-M e hizo leña de Luis del Pino. Desmelenado, De Diego dio por buenas algunas de las palabras de Barroso “que son la punta del iceberg de cuestiones que se silencian en los medios de comunicación” y llegó a afirmar que sobre el papel regio en el 23-F “hay interpretaciones”.

Aquello fue demasiado para el director de Época, Carlos Dávila, quien obviamente no podía desmelenarse, y que, además, vio la oportunidad de hacer méritos ante Zarzuela después del desmentido a su exclusiva sobre Marichalar, la farlopa y la demanda de separación de la Infanta Elena. “Esta imputación es absolutamente falsa (…) Es un hombre que ha sido providencial desde el punto de vista político. Su papel se ha ido agigantado con el tiempo”. Espléndido servicio de Dávila al jefe del Estado.

La polémica se trasladó ayer a la Cope, donde se enjuiciaba el supuesto error del Rey por haber inaugurado el curso escolar en un colegio balear que impide escolarizar a los niños en castellano, tema en el que El Mundo lleva gastadas un porrón de páginas con lo caro que está el papel. De una cosa se pasó a la otra, hasta que Francisco Marhuenda, el impagable director de La Razón, quiso salvar la cara al Rey con frases del estilo “hace lo que le dicen y para eso está”, “es un jarrón y no puede ser otra cosa” o “la única vez que se ha salido de su papel constitucional, afortunadamente, fue el 23-F”.
A Marhuenda casi le corren a gorrazos hasta que el mundial Ramírez, después de ridiculizarle, se apiadó de él y trató de explicar lo que había querido decir. “No le sigáis salvando que le hundís”, terció Federico I antes de profetizar los siguiente: “Te veo presentando La Razón en Puerto Real”. Como no podía ser de otra forma, a Losantos le ha parecido muy mal que el Rey afirmara que por datos económicos y circunstancias históricas España tenía que estar en la cumbre. “No se puede improvisar en Perú diciendo lo primero que se le ocurre”, remachó. Una conclusión: el Rey no hace siempre lo que le dicen

porque “lo que le dice la Cope no lo hace”.

La reinserción, según ‘ABC’

Falta saber si el Gobierno hará lo que le pedía ayer ABC en su editorial y ofrece España para que los “terroristas” de las FARC que deserten puedan vivir aquí, como lo van a hacer en Francia, “un proceso de reeducación” mientras son protegidos “de las posibles represalias de sus compañeros de armas”. Ahora bien, ¿qué hacemos si quien deserta es Dienteputo? ¿Le reeducamos en el Caribe y le damos la pulsera del ‘todo incluido’?