Merienda de medios

La reina no era una esfinge

A la silente profesional que era la Reina se le ha calentado la boca ante Pilar Urbano y ni el surrealista desmentido de Zarzuela acerca de la "inexactitud" con la que la periodista ha reflejado en un libro afirmaciones hechas "en un ámbito privado" ha evitado la sensación de que su católica majestad ha metido su real remo hasta el fondo del mar, matarile, rile, rile. "Estamos a dos entrevistas de la República", dice David Gistau en El Mundo. Tampoco hay que exagerar.
"Resulta que doña Sofía está contra el aborto y a favor del crucifijo. Y encima tiene su puntito de homofobia. Lo nunca visto. El acabóse", ironiza Enric González en El País antes de confesar que él opina lo mismo que la Reina respecto al aborto, la eutanasia y la muerte digna. "Ahora bien –añade– lo de los gays y las carrozas siempre me ha parecido una horterada. ¿Estaré volviéndome monárquico?".

11-01.jpgLa idea de que la Reina tenía derecho a manifestarse es defendida abiertamente por los tirios y censurada por algún que otro troyano. Entre los primeros, Justino Sinova, al que no le ha hecho falta volverse monárquico porque ya lo era, y para quien "no es aceptable que traten de tapar la boca" a la señora de la Zarzuela. "La Reina se muestra respetuosa con los homosexuales (...) pero ya se ve que algunos entienden que no es libre para discrepar sobre el nombre de esa unión", dice en El Mundo. Entre los troyanos, Arcadi Espada, quien unas páginas antes atribuye a simple vanidad que la esfinge haya roto su silencio para decir lo que piensa sobre los gays y sus anormales familias. "¡Por los clavos del Borbón! Es probable que el mundo no pudiera vivir sin esas opiniones; pero es seguro que la Reina ya no podía vivir sin darlas".

Entre tanto, los antimonárquicos no saben a qué carta quedarse. Lo de Javier Parra en larepublica.es recuerda bastante al asno de Buridano: "La Historia empieza dar la razón a los republicanos, es decir, a los demócratas. La institución caduca que supuestamente nos representa tiene los años contados en España, así que, Sofía, ¿por qué no te callas? O aún mejor, sigue hablando".

Acostumbrada a escribir de nenúfares y tulipanes, Mónica Fernández Aceytuno se atreve en ABC a volver hablar de los homosexuales, pese a que lo hizo una vez "y me cayeron cartas como piedras". ¡Cuánto se aprende con esta mujer! ¿Sabían que existen rebecos hembra un poco marimachos y que hay vacas que se vuelven lesbianas? "El día que las asociaciones de homosexuales acepten que se puede discrepar en público de sus conceptos, estaremos orgullosos", asegura. Ha tenido mucho valor para decir esto. Su siguiente columna irá de gladiolos.

Test vaticano

De los gays hay que protegerse y la Iglesia, que lo sabe, va a someter sus seminaristas a un test psicológico, no sea que se les cuele algún marica en el templo y se ponga a dar misa. Por principio, un homosexual es una persona inestable, ya sea casto o Susana. El padre Jesús Higueras aporta desde el ABC la luz necesaria sobre este particular: "Si algún candidato al sacerdocio padece algún tipo de desequilibrio que pueda afectar a su futuro ministerio, debe ser atendido por aquellos que conocen y estudian la mente humana en cuanto a los afectos y su relación con los demás". Y que lo pague la Seguridad Social, que para eso hay un convenio.