Opinion · MierdaJobs

La dura realidad de las trabajadoras infantiles: pluriemplearse para sobrevivir

Las trabajadoras infantiles se encuentran en una situación muy precaria a la par que complicada. Las mujeres (el 95% de las trabajadoras lo son) que cuidan a los niños de 0 a 3 años en escuelas privadas de barrio o centros públicos de gestión indirecta son trabajadoras pobres.

Sus labores van, desde dar de comer y asear a niños de 6 meses hasta trabajar las habilidades y el desarrollo de niños de dos y tres años.

Los salarios en este sector llevaban congelados más de siete años y ahora han conseguido una subida que para muchas es “irrisoria”.

Desde el mes de junio, las trabajadoras han pasado a cobrar 930 brutos euros, un 5,54% más de lo que ganaban.

Con ese salario es muy complicado vivir, y por eso muchas de ellas tienen que pluriemplearse y descansar únicamente un día (si procede) para poder, en palabras de las propias trabajadoras, “sobrevivir”.

María trabaja a jornada completa pero debe trabajar como camarera los fines de semana para poder vivir

María tiene 32 años, estudió magisterio infantil y tiene prácticamente terminada la carrera de psicopedagogía. Comenzó a trabajar como educadora infantil en Madrid en cuanto acabó la carrera. En la capital cobraba 800 euros al mes por una jornada completa.

Aguantó en Madrid una temporada, pero tuvo que volverse a Soria porque “pagaba 400 euros por una habitación y necesitaba ayuda para poder vivir”.

“Cuando volví a Soria me tuve que pluriemplear. Ahora gano menos de 900 euros como trabajadora infantil a jornada completa, por eso trabajo de camarera los viernes y los sábados (unas doce horas más) aparte de mi jornada laboral. Con eso puedo estar ganando unos mil euros al mes, un poco más”.

En Madrid vive Ana, trabaja como educadora infantil en un centro de la capital, su salario tampoco llega a los 900 euros netos y tiene que dar clases particulares por las tardes y cuidar a niños los fines de semana. Vive en un piso compartido con Silvia, su compañera de carrera. Ambas estudiaron magisterio y son amigas desde entonces. Silvia también hace cosas sueltas para completar su sueldo.

“Muchas de nosotras somos maestras, pero ninguna tenemos el contrato con el convenio de magisterio. La mayoría de las compañeras debemos tener otro trabajo aparte de este. Es difícil, pero tienes que entender que nuestro trabajo es vocacional y muchas preferimos hacer algún “trabajillo extra” y seguir trabajando en aquello de lo que estudiamos, aunque hay días que se hace duro, muy duro”.

Ambas son menores de 35 años y explican que con un salario así es muy difícil plantearse el hecho de formar una familia.

Patricia vive en Vigo, estudió el módulo de Educadora infantil y ahora trabaja en un centro. “A partir de junio cobraremos 930 euros brutos. No sé en cuánto se nos quedará, pero como comprenderás con eso no se puede vivir, como mucho se puede sobrevivir”.

Patricia también tiene que pluriemplearse, aparte de trabajar como educadora infantil a jornada completa, los fines de semana trabaja como animadora infantil.

Algunas trabajadoras han sufrido amenazas por secundar la huelga

“Ahora que estamos con las huelgas y empujando para un convenio digno varias compañeras han sufrido amenazas por parte de sus centros”, nos explica. “Hay trabajadoras a las que amenazan con frases como “si secundas la huelga te vas a la calle”.

Lupe no quiere decir su ubicación. Ella sí que ha experimentado “llamadas de atención” por secundar la huelga.

Estamos cansadas de ser trabajadoras pobres. Nosotras nos cogemos todos los catarros, gripes y gastroenteritis del mundo y seguimos yendo a trabajar porque somos conscientes de lo que hay. Tenemos compañeras que están con más de 20 niños por clase y si nos ponemos enfermas tendrán que estar con 40 niños; los suyos y los míos”.

Lupe nos explica su situación: “Mi marido y yo tenemos dos hijos, ambos trabajamos en sectores muy precarios y no podemos llegar a fin de mes. ¿Qué te crees, qué las trabajadoras infantiles no tenemos más de un trabajo? Yo tengo compañeras que los fines de semana cuidan niños y ancianos, exactamente lo mismo que hago yo”.

Consideran que un aumento de sueldo del 5,54% es una subida “ridícula”

Todas coinciden en que si no se tiene a alguien que ayude económicamente (padres, pareja…) es realmente imposible vivir con un salario así. Además, recalcan que un aumento de sueldo del 5,54% es una subida “ridícula”.

Además, reconocen que muchos padres y madres saben la situación que viven y les llaman para cuidar a sus hijos fuera de la escuela.

“Es así, nos conocen y si se van a algún sitio o necesitan ayuda en un cumpleaños nos llaman a nosotras y con eso podemos intentar llegar a una nómina decente”, concluyen.

A modo de reflexión: ¿Qué esperar de una cultura que compensa en precario a aquellas personas que acompañan y forman a lo más delicado de su propia sociedad que, paradójicamente, es su futuro potencial?

Si un sector tan sensible como este sufre tal precariedad ¿hasta qué punto vamos a llegar en otros sectores? La respuesta la estamos viviendo ahora.

Si conoces algún Mierda Job o situación de precariedad laboral no dudes en ponerte en contacto con nosotros.