Opinion · MierdaJobs

Una oferta laboral con «componente erótico» escondía varios abusos sexuales y violaciones a mujeres

Muchas son las personas que buscan empleo a través de internet, concretamente un 70% de ellas busca trabajo en las redes sociales, según un estudio de Adecco e Infoempleo.

Las plataformas más utilizadas, según dicho estudio, son Facebook y Linkedin aunque las páginas de empleo son también muy numerosas.

Esta forma de búsqueda es muy eficiente, pero también tiene sus inconvenientes, sobre todo en el hecho de no saber quién se puede encontrar detrás de la pantalla y por lo tanto de la oferta que se está ofreciendo a través de la red.

El pasado martes se conoció la detención de un hombre que se dedicaba a colgar anuncios en internet para aprovecharse sexualmente de las mujeres interesadas en un falso puesto de trabajo.

Al parecer, llevaba operando desde hace cuatro años de la misma manera: colgaba varios anuncios en internet y cuando las mujeres contactaban les explicaba que el puesto contenía un “componente erótico”.

Ofrecía un salario de unos 2.000 euros mensuales y pedía fotos de cuerpo entero con la excusa de la importancia de la imagen al tratarse de un puesto de cara al público.

La semana pasada detuvieron al autor de estos anuncios por una presunta violación que cometió al “entrevistar” a una de las candidatas de uno de sus anuncios. La presunta violación ocurrió en Madrid hace cuatro años y en este momento la Policía ha localizado a más posibles víctimas.

En el mes de abril de 2019 hubo varias denuncias públicas de algunas mujeres que se habían interesado por varias ofertas en las que él estaba detrás. En Mierda Jobs publicamos la primera conversación con este hombre el día 15 de abril del 2019. Una mujer anónima mandó los pantallazos en los que el hombre le explicaba que el trabajo tenía un “componente erótico” de cuatro masajes eróticos al mes.

En las primeras conversaciones que conseguimos en Mierda Jobs, el presunto violador se hacía pasar por Ángela, una mujer que trabajaba en el spa y explicaba que los masajes se tendrían que hacer a cuatro manos con ella.

El día 26 de abril, una periodista del equipo de Ana Rosa Quintana se hizo pasar una interesada y le grabó in fraganti pidiéndola que se desnudase, mientras él se masturbaba.

A los pocos días, desde Mierda Jobs nos pusimos en contacto con él y el día 29 de abril pudimos ver que seguía escribiendo a mujeres y colgando anuncios en Internet.

Nos hicimos pasar por una interesada en la oferta y nos comentó lo mismo que a todas las mujeres. Ese mismo día publicamos los pantallazos, y fue entonces, cuando otra mujer aportó una serie de pantallazos del mismo hombre, en una conversación producida el 13 de octubre de 2018. En dicha conversación, el hombre sí que pedía “fotos de cuerpo entero” por “la importancia de la imagen” para trabajar en dicho puesto.

Tras la fuerte repercusión que tuvieron estas publicaciones, la Policía Nacional comenzó a investigar a la persona que se encontraba detrás de estas falsas ofertas de empleo, y fue entonces, cuando la mujer que había sufrido la agresión sexual (hacía cuatro años) se enteró de que el hombre seguía actuando con total impunidad y denunció la violación.

En Público hemos podido hablar con Roberto Fernández, Jefe de la Sección de Redes de la Unidad Central de Ciberdelincuencia, y nos ha confirmado que el hombre que violó a la joven hace cuatro años, es el mismo hombre con el que hablamos en Mierda Jobs y pilló in fraganti el equipo de Ana Rosa Quintana.

“Tenemos conocimiento de que hay más víctimas. Ha quedado con varias mujeres con diferentes resultados”, declaraba a Público.

“El hombre, en algunas ocasiones, se hacía pasar por la secretaria del jefe para así engañarlas de que no pasaba nada”, explica Fernández.

La Policía ha confirmado a Público que las víctimas son de diferentes puntos de toda España ya que el hombre no operaba únicamente en Madrid, sino que se movía por diferentes zonas del país.

“Su móvil está retenido, sabemos que utilizaba diferentes números para engañar a sus víctimas y en su teléfono hemos encontrado cientos de chats diferentes. Se aprovechaba, por un lado, de la necesidad de trabajar y por el otro, del factor sorpresa. Cuando estaba con ellas la superioridad física, como es el caso de la chica que ha denunciado la violación, y el factor sorpresa eran determinantes”.

En la investigación han colaborado la Unidad Central de Ciberdelincuencia y la Unidad de Atención a Familias y Mujer. El inspector de esta última, José Manuel Caro, anima a las víctimas a denunciar cualquier caso de agresión o abuso sexual.

Desde la Policía están seguros de que pueden aparecer más víctimas, como de hecho ya está ocurriendo, y piden que si alguna mujer quiere denunciar escriban un correo a redesabiertas@policia.es o a través de su página web.