Opinion · MierdaJobs

Los ‘riders’ explican los tres motivos por los que son falsos autónomos

Hace unos días se conocía la noticia de que el Juzgado de lo Social número 19 de Madrid había estimado la demanda interpuesta por la Tesorería General de la Seguridad Social contra Deliveroo.

En la sentencia se establece que los más de 500 trabajadores, conocidos como riders, estaban sujetos a una relación laboral y que, por ello, deben ser asalariados y no autónomos como hasta ahora son.

La resolución deja claro que los riders han realizado «un trabajo personal en unas condiciones organizadas y dirigidas por la empresa, que es la única que controla la marca Deliveroo».

Esta noticia abre un halo de esperanza para los trabajadores de otras empresas muy similares a Deliveroo como puede ser Glovo.

Hace un mes, en una entrevista con un trabajador infiltrado en Glovo publicada en este medio, el supuesto candidato recopiló información sobre los requisitos necesarios para trabajar en dicha empresa. Entrar es muy sencillo, sólo te hace falta tener carnet y darte de alta como autónomo.

La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores tiene colgada en su página web una guía para identificar si tu contrato como autónomo es fraudulento o no lo es. Para ello se basan en tres puntos:

El primero de ellos consiste en las herramientas de trabajo y explica lo siguiente: “El trabajador autónomo lo es por cuenta propia y debe hacerse cargo de comprarse sus propios instrumentos y medios. Si los útiles te los provee la empresa, puede que te encuentres en situación de falso autónomo”.

El segundo requisito habla sobre el horario y el puesto de trabajo: “Los trabajadores asalariados están obligados a cumplir un horario determinado y, en la mayoría de los casos, disponen de un lugar físico de trabajo. Si recibes órdenes de un superior, determinan qué debes hacer durante tu jornada de trabajo y/o te marcan los días de vacaciones o tienes que ocupar siempre un lugar de trabajo marcado por el empresario, posiblemente seas un falso autónomo”.

Y el tercer y último requisito se refiere al dinero que perciben: “Si la empresa determina cuánto vas a ganar y cómo vas a cobrar. Es decir, no asumes ningún riesgo “empresarial”, pero no recibes parte del beneficio que generas. Si no pueden negociar libremente tu salario, pluses o reparto de beneficios seguramente seas un falso autónomo”.

En Público hemos hablado con varios ‘riders’ que nos han explicado cuáles son sus condiciones trabajando para estas empresas.

Jorge es un trabajador de Deliveroo que lleva más de dos años trabajando para esta empresa de lunes a domingo sin ningún día descanso. En total hace 48 horas semanales y percibe unos 1.200 euros al mes.

“A eso tengo que restarle los casi 300 euros de la cuota de autónomos y los impuestos. Limpios se me quedan unos 900 euros al mes”.

Jorge explica que en ningún momento puede fijar el precio de sus trayectos, algo que entra en conflicto con el tercer punto de la guía. “Al principio Deliveroo ni si quiera te decía cuánto ibas a ganar por carrera hasta que no llegabas al restaurante. Ahí podías saber el dinero que ibas a percibir. Ahora te avisa la app cuando te mandan un pedido, pero de media son unos 3-4 euros por pedido”.

Cuando le preguntamos por su flexibilidad horaria Jorge explica que si el trabajador necesita dejar la cuenta durante unos días la puntuación baja y los pedidos dejan de llegar a modo de penalización. “Yo no puedo decir que hoy no trabajo. Si no puedo trabajar ese día por cualquier motivo tengo que ir hasta el sitio donde me corresponde y cancelar el pedido, si no lo hago pierdo la puntuación y me quedo sin trabajo”. “Además, en Deliveroo te dan prácticamente las horas, tú no tienes la libertad de trabajar cuando consideras, te enseñan un calendario y tú tienes que elegir entre las horas que están en él”.

Si hablamos de las herramientas de trabajo este tipo de empresas tienen un modus operandi muy parecido. La moto, bici o coche tiene que ponerla el trabajador, mientras que la mochila que utilizan para los transportes debe alquilársela a la empresa en sí. Por ejemplo, en Glovo cuesta exactamente 60 euros.

“Cada seis meses más o menos, cuando llegas a una cantidad determinada de pedidos la empresa te da un bono que puedes gastar en su tienda en material de Deliveroo. Puedes comprar una chaqueta o un pantalón con el logo de Deliveroo”, explica Jorge.

“He estado muy atento a la demanda contra Deliveroo. Para que te hagas una idea; es todo tan precario que hay días que te vuelves con cuatro euros a casa”.

Marcos trabaja en Glovo. Ha visto con buenos ojos lo ocurrido y tiene la esperanza de que se produzca un “efecto dominó” con las empresas que son parecidas a Deliveroo.

“Somos falsos autónomos por mucho que se empeñen en decir lo contrario. Además, somos falsos autónomos precarios, tenemos que estar horas esperando a que entre un pedido que, obviamente, te entra por la app de la empresa”.

Marcos es de Latinoamérica y explica que una gran parte de sus compañeros son de origen extranjero: “Se aprovechan de la gente de fuera, de gente joven y de personas que están mal económicamente y no encuentran nada. Nos jugamos la vida los fines de semana conduciendo mientras hay gente que ha bebido mucho, pero es que si no no comemos ¿sabes?”

Más riders, en declaraciones a Público, han declarado que esperan que lo ocurrido haya sido sólo el principio y que las empresas les devuelvan las cuotas de autónomo que han pagado desde que empezaron.

Ahora toca esperar, ya que la resolución puede ser recurrible por Deliveroo y todo puede pasar.