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Solidarios a pesar de todo: trabajan y sacan tiempo libre para ayudar a los demás

España ya ha superado su segundo fin de semana de confinamiento. Los días avanzan, las cifras suben y el personal sanitario no descansa para seguir salvando vidas. Entre todas estas noticias cabe destacar que son muchos los trabajadores que destinan el tiempo que les resta de sus jornadas a ayudar a los demás.

 Carmen, Rosi, Antonio y Mireia son cuatro ciudadanos anónimos que emplean el poco tiempo que les deja el día a ayudar a los demás.

Carmen vive en Madrid, es periodista y teletrabaja desde hace dos semanas, tiene jornada completa y dedica sus días a informar sobre la emergencia del coronavirus. Cuando acaba, a eso de las ocho y media, y tras aplaudir al personal sanitario, se da una ducha y cocina para dos vecinas mayores que no pueden hacerse la comida. Llena los tápers para el día siguiente y se los deja a cada una encima del felpudo.

"Bajo un par de veces a la semana a comprar. Hago compra para poder cocinar a tres personas y les preparo comida y cena", explica Carmen.

Rosi es de la Comunidad Valenciana. Trabaja en un supermercado como cajera y reponedora. "Los primeros días fueron una locura, pero ahora la gente no entra como loca, eso sí, a nosotros no nos han dado mascarillas, solo guantes", cuenta.

Rosi también trabaja a jornada completa y cuando sale su madre le espera en casa sentada frente a su máquina de coser. Ambas llevan dos semanas haciendo mascarillas para enviar a hospitales y residencias. 

"Aunque llegue cansada de trabajar creo que es el momento de arrimar el hombro, ya habrá tiempo de descansar. Pienso en las personas que están con los enfermos y que están salvando tantas vidas y por eso coso con mi madre, porque tenemos que ayudarnos entre nosotros", finaliza.

Antonio es ingeniero y ahora trabaja desde casa. En sus huecos libres está haciendo viseras para el personal médico con una impresora en 3D. Esta iniciativa suma cada vez a más personas dispuestas a colaborar y muchas de estas viseras ya se han repartido entre el personal sanitario.

"Cuando vi la iniciativa no lo dudé en segundo. Esto lo paramos todos juntos y si cada uno hace lo que puede podemos ayudar a los trabajadores que están fuera".

Mireia trabaja en una fábrica que no ha cerrado por la emergencia del coronavirus. Va de casa al trabajo y del trabajo a casa, pero dedica todo su tiempo libre a contestar dudas laborales por redes sociales.

"Hay mucho desconocimiento con todo lo que está ocurriendo. Yo estudié derecho y me especialicé en laboral, por eso dedico todos los días varias horas a responder dudas laborales a quienes me preguntan", cuenta.

Como ellos, son muchos los ciudadanos que se están volcando en ayudar a los demás, demostrado que, pese al confinamiento, estamos todos más unidos que nunca para luchar contra un enemigo común.