MierdaJobs

Una semana haciéndome pasar por una joven que busca trabajo: precariedad, fetichismo y proposiciones sexuales (Parte 1)

Estoy muy acostumbrada a ver en Mierda Jobs multitud de situaciones de precariedad. Normalmente me encuentro becarios haciendo trabajos estructurales, personas trabajando sin contrato, horas extra sin remunerar, trabajos en los que se paga por debajo del salario mínimo e, incluso, proposiciones sexuales a mujeres que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Por ello, ante el aluvión de mensajes que recibo cada día, he decidido vivir de primera mano lo que tiene que soportar una mujer joven a la hora de buscar trabajo y aquí, en este artículo, vengo a mostraros lo que ocurrió durante la semana del 29 de octubre, al cinco de noviembre.

En primer lugar, explicaré el perfil que me creé y donde publiqué mis anuncios de demanda de empleo. Mi nombre era Irene Moreno, una joven de 25 años que había estudiado la FP de auxiliar administrativo, con dos años de experiencia y que había trabajado como camarera durante los tres últimos veranos. Morena, con el pelo largo y de espaldas, publiqué una fotografía de una joven del banco de fotografías Pixabay.

Publiqué dos anuncios en Milanuncios, uno en JobToday y otro en Wallapop. Además, me hice un currículum que mandaba a las empresas que me lo solicitaban y a las ofertas a las que me presentaba por mi cuenta en portales como Infojobs. Esto fue lo que viví en siete días siendo Irene Moreno.

*En estos dos artículos publicaré todo lo que ocurrió, sin filtros ni sesgos.

29 de octubre de 2020

Tras proponer en el periódico la idea de hacerme pasar por Irene Moreno comienzo a preparar los anuncios en los que explico quién soy y añado una fotografía de una chica de espaldas. También preparo mi currículum de la forma más completa posible para postular y mandarlo a diferentes anuncios. El que pongo en JobToday me lo borran a los cinco minutos porque sólo dejan publicar a empresas y no a personas que buscan un empleo, asique, al final, me quedo con tres anuncios: dos en Milanuncios y otro en Wallapop.

 

A los cinco minutos empiezo a recibir los primeros mensajes. A las 10:53 me escribe un tal Fran, un supuesto ejecutivo de 49 años que busca a una chica para "compartir momentos". Me ofrece 30 euros por cada cita que tengamos y me asegura que nunca ha hecho esto pero que le apetecía "una forma diferente de conocer a alguien". No le respondo porque me empiezan a llegar más mensajes.

A las 11:51 me escribe un señor de unos cincuenta años y me ofrece un trabajo para conseguir "ingresos extra desde casa" en Herbalife, un negocio de promoción de productos adelgazantes envuelto en polémica porque algunos trabajadores denuncian que presuntamente funciona como una estructura piramidal, y a las 12.40 me escribe una empresa para ofrecerme un trabajo a jornada parcial en el sector de la adminitración, les mando el CV y me dan una entrevista por la tarde. Primer problema porque yo no soy Irene Moreno.

Sigo buceando por internet y decido mandar un correo con mi CV a una oferta en la que buscan una secretaria y en la que se especifica que es una "oferta seria".

A las 13:35 me escribe un tal José y me cuenta que tiene una discoteca y que busca una camarera y administrativa, le respondo que estoy interesada, pero no no obtengo respuesta. Quince minutos después me llega un mensaje de Wallapop y me contacta un tal Manu para decirme que busca una chica a la que ver por videollamada varias veces a la semana.

Cuando ya no puedo estar más alucinada con los mensajes que estoy recibiendo me escribe otro hombre a las 13.55 y me explica que es fetichista y que compra ropa usada. Me ofrece 50 euros por un tanga y 90 euros por unas medias, un tanga, unas mallas de gimnasio y unos tacones ¿El requisito? que esté todo sin lavar. Cierro el ordenador y me voy a comer.

Cuando vuelvo me encuentro otro correo electrónico de un tal Chema que me ofrece hasta 120 euros por hora y media trabajando como quiromasajista. "Vienes, das el tratamiento y cobras en el acto", le mando un WhatsApp y mientras espero, me responde una mujer al correo que había mandado por la mañana en el que buscaban a una secretaria. "Tenemos una cláusula. Dicha cláusula sería tener un trato personal con dicho directivo. Si no desea dicho trato dígalo", me explican en el correo.

A las siete decido apagar el ordenador para intentar desconectar. Sé que mis anuncios ya estarán más abajo porque los he puesto por la mañana y sólo me dejan renovarlos una vez al día. Lo dejo por hoy aunque no puedo evitar mirar el móvil de vez en cuando.

 

30 de octubre de 2020

Me levanto y renuevo mis anuncios para que suban en posiciones. Ayer por la noche me escribió una chica ofreciéndome trabajar buscándole clientes. Me ofrecía 25 euros por cada cliente conseguido en su negocio de nutrición, sin ningún tipo de contrato ni salario base. Todo esto me lo dice en dos audios de WhatsApp y no respondo.

Por la noche también, me escribió un hombre diciendo que buscaba azafatas de imagen, asegurándome que estaba casado y con una hija, pero ya me fío poco y José, el hombre que me escribió por la mañana para trabajar en una discoteca, me ofrece 17 euros la hora y, según me cuenta, sólo tendría que atender a la gente que se me acerque. Por otra parte, también me ofrece un puesto de administrativa por 3.000 euros mensuales. "Tiene que ser alguien de confianza para que luego no me arrepienta más que nada", me dice.

Como veo que en Milanuncios no me sale nada me voy a Infojobs y me creo un perfil para presentarme a todas las ofertas que encuentre de administración. Empiezo a buscar y en muchísimas de ellas piden 5 años de experiencia.

Encuentro la primera en la que puedo encajar, piden al menos dos años de experiencia, y experiencia en auditoría de escrituras hipotecarias, gestorías de tramitación de escrituras y banca, además de conocimientos en gestión hipotecaria de, al menos, un año. El contrato es a través de la ETT Synergie y ofrecen un contrato de seis meses más "posible incorporación con la empresa usuaria". Pagan 123 euros más que el salario mínimo interprofesional al año, lo que se traduce en 13.423,64 € brutos año.

Sigo buceando por la red y me doy cuenta de que en Infojobs hay muchísimas ETT y muchísima temporalidad. Cuando por fin encuentro un anuncio con un salario decente y en el que no piden más de 5 años de experiencia me doy cuenta de que, oh sorpresa, también es temporal. Siete meses de contrato y a la calle, pero son 20.000 euros brutos al año, en siete meses podría ganar 11.666 euros, unos 1.600 euros brutos (en doce pagas). Envío el CV y espero respuesta.

Sigo postulando a diferentes ofertas, en las que pagan más de 18.000 euros brutos al año piden mucha experiencia y en las solicitudes a las que voy presentando mi CV me hacen preguntas como si estoy dispuesta a trabajar bajo presión o si soy capaz de hacer varias tareas a la vez, pero yo dedico mi mañana a seguir postulando a ofertas. Entre solicitud y solicitud, decido hacerme un perfil en JobToday para poder optar a otro tipo de ofertas relacionadas en esa red.

31 de octubre y 1 y 2 de noviembre

El fin de semana transcurre tranquilo, al igual que el festivo. No renuevo mis anuncios aunque sí me escriben varias personas. De Milanuncios me escriben dos hombres, uno para ofrecerme un supuesto trabajo de secretaria, aunque me explica que debo tener una excelente presencia y otro que se limita a llamarme corazón y preguntarme cómo estoy.

En Wallapop recibo tres mensajes. En uno de ellos una persona me pregunta "sólo como información" la edad máxima de los niños que estaría dispuesta a cuidar. Los otros dos mensajes son muy similares, en ambos me ofrecen vender cremas y productos cosméticos por redes sociales para sacarme un dinero.

No me da tiempo a responder a la supuesta madre que me escribe porque ya se había borrado la cuenta. Empieza de nuevo la semana y me quedan tres días siendo Irene Moreno.

 En breve, siguiente post donde explico cómo fueron los días finales de búsqueda de trabajo: temporalidad, bailes eróticos y contratos por el salario mínimo.