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'Gratisfacción': la perversión de trabajar gratis solo por tu simple satisfacción

En España se da mucho el fenómeno de la 'gratisfacción' en las ofertas de trabajo, las empresas y los propios trabajadores. Un nuevo concepto laboral que aquellos que hayan buscado trabajo o se encuentren en búsqueda activa de empleo es muy posible que lo hayan sufrido en sus propias carnes. Por resumir, la 'gratisfacción' es ese fenómeno laboral creciente que engloba dos términos: gratis y satisfacción. Trabajar gratis, o casi, con la única remuneración de sentirte satisfecho por hacerlo. He aquí algunos ejemplos:

Un anuncio cualquiera, en una página cualquiera: "Se busca persona con experiencia en redes sociales para nuestro departamento de marketing. Empezará con un horario de 9 a 14 y se irá ampliando si se necesita. El puesto será sin remunerar, pero ofrecemos carta de recomendación y posibilidad de coger experiencia".

Un cuestionario para poder postular a un trabajo cualquiera: "¿Estarías dispuesto a dedicar un año de prácticas sin retribución económica en una empresa con el objetivo de adquirir experiencia en el mundo empresarial y conseguir una beca de estudios para descubrir las habilidades digitales más demandadas?

Un anuncio cualquiera en la bolsa de prácticas de una universidad cualquiera: "Estamos buscando un desarrollador web que pueda terminar nuestra web y encargarse de gestionarla en su totalidad. El objetivo es convertirla en una tienda online por lo que es necesario posicionarla bien y subir contenido a la misma. Actualmente somos un proyecto social que pretende convertirse en empresa, nuestros ingresos son muy limitados y nos centramos en el propio desarrollo del proyecto. En caso de obtener una remuneración por parte del estudiante, podríamos valorarlo".

Un anuncio de prácticas cualquiera en una página cualquiera: "Buscamos personal para nuestro departamento administrativo-comercial. Deberá hacer tareas administrativas, análisis de convenios colectivos y actualización de los mismos, actualización de documentación comercial, realización y actualización de ofertas comerciales e introducción y actualización de datos comerciales en nuestra intranet propia. Se ofrece una remuneración de 150 euros mensuales y horario de 4 horas diarias".

Una oferta cualquiera para ilustradores, fotógrafos, diseñadores, periodistas… "Estamos buscando un (inserte aquí su profesión) para un proyecto. A cambio ofrecemos visibilidad y promoción de tu marca".

Un concurso cualquiera para aprovecharse de diseñadoras, dibujantes o ilustradores: "Nuevo concurso para seleccionar nuestra nueva imagen de marca. ¿Tienes alguna idea? No dudes en presentarnosla. Tu diseño será parte de la empresa. No remunerado".

Todas estas ofertas de empleo (por llamarlo de alguna manera) son ofertas y empresas que se aprovechan de la necesidad de las personas y ofrecen la denominada 'gratisfacción'. Una forma de vida para muchas personas en nuestro país porque, por desgracia, el mercado laboral nos ha empujado a ello y nos ha metido a calzador la cultura de la 'gratisfacción'.

Como si de un favor al trabajador se tratara, estas empresas pintan de purpurina la explotación y les ofrecen trabajar gratis a cambio de lo que se les pueda ocurrir en ese momento: visibilidad, experiencia, una carta de recomendación o apelar a la vocación. Pero este término va mucho más allá y engloba muchas más situaciones.

Me explico; hay mucha gente que asume que debe trabajar gratis para poder optar en un futuro a un trabajo remunerado, pero además hay empresas que saben usar muy bien su marketing, su marca, para enganchar a los jóvenes y que estos trabajen gratis, pero con satisfacción.

Imaginad que una joven consigue un trabajo en prácticas en una súper empresa que tiene su oficina en Gran Vía o en Plaza Castilla. Además, la empresa tiene cierto nombre dentro del sector y cuando entra hay unos ascensores preciosos y la gente va estupenda. Llega a la entrevista y le ofrecen hacer prácticas sin remunerar a cambio de (más) experiencia y la joven acepta.

Al final, ella tendrá la satisfacción de estar allí unos meses, ganar más experiencia (si cabe) en una empresa con un gran nombre, poder conocer gente importante que va estupenda, poder trabajar en un escritorio con unas vistas estupendas y hacer todo eso de forma totalmente gratuita. Eso es la 'gratisfacción'.

Como este, hay muchos ejemplos. Imaginad que una gran marca saca un concurso de diseño para una campaña por la que ganará una pasta. Ofrece visibilidad al que gane el concurso y crear imagen de marca, pero ni un céntimo. Como es una empresa conocidilla y habrá algún medio que se hará eco de esa campaña se presentan 100 trabajos diferentes.

Al final, gana el trabajo de Federico, que ha tardado tres días en pensar, diseñar y perfilar la idea. Sale que su trabajo es el premiado y que su firma estará plasmada en la esquina inferior derecha (de su propio diseño) en los carteles de la campaña. Además, algún medio recoge que el ganador ha sido él, justo al final del texto.

Federico estará encantado y pensará (o por lo menos cruzará los dedos) que es posible que alguien le llame (y le pague) en un futuro por haber ganado ese concurso y lo difundirá en sus redes sociales y entre sus contactos, difundiendo a su vez la campaña y la empresa que le ha utilizado para que trabaje gratis. De nuevo, el fenómeno de la 'gratisfacción'.

Otro ejemplo es el de los moderadores de videojuegos, páginas web, etc… Son trabajos, hay gente que cobra por ello y hay otros muchos que lo hacen gratis. En muchas ocasiones, esa persona es fan del videojuego o la página en cuestión y se ofrece a moderar. Hay veces que le dedican jornadas enteras para que todo esté perfecto o lo más perfecto posible y lo hacen de forma totalmente gratuita. Les llena de satisfacción hacer ese trabajo, ser moderadores, pero lo hacen por cero euros al mes. He aquí la 'gratisfacción'.

Este fenómeno tan común en España se produce por tres factores fundamentalmente. Lo primero porque se valora muy poco el trabajo creativo. En segundo lugar, por los abusos que se cometen con las prácticas, los becarios y la gente joven en general que se ve abocada a empalmar másteres y cursos para hacer más y más prácticas intentando acceder al mercado laboral. Y, en tercer lugar, porque también existe una cultura empresarial en la que se estila mucho el ofrecer trabajo precario como una "oportunidad", aunque sea a base de explotación laboral.