Modos y Modas

El fenómeno fans

EL DECANO// JUAN LUIS CANO

Al final de la escalinata de entrada del hotel María Cristina de San Sebastián, por donde suben y bajan los glamurosos personajes que dan sentido al festival de cine, hay eternamente apostado un expectante, entusiasmado e insólito grupo de cazadores de autógrafos, o de fotos, o de sonrisas o de simples miradas, que madrugan y trasnochan para ocupar su puesto de guardia, en espera de que alguna de las figuras que hasta ese momento tenían piel de celuloide, baje de su pedestal y se fije en ellos, aunque sea solamente durante una fracción de segundo. Hasta ahora yo veía el fenómeno de los fans como una crisis pasajera que la juventud provoca en algunos individuos, pero después de verles de cerca, de hablar con ellos, de observarles recostados uno contra  otro, reposando el cansancio, pero sin desfallecer, por si se les escapara algún famoso, he descubierto en ellos una cierta pátina de ternura. Les he visto llorar, compungirse, temblar, extasiarse, rozar el cielo con la punta de su ilusión, solamente por un guiño, por un garabato ininteligible sobre su cuaderno… Sí, hay algo emotivo en sus figuras… Y, sin duda, son también un elemento más del evento, tan importante como las ruedas de prensa, las fiestas, los cochazos que esperan a la estrella o las luces que les iluminan. Si nadie gritara a Banderas o Bardem al entrar a su hotel, si no hubiese quien estirase su mano para tocarles… un festival de cine sería triste, muy triste. Perdón, me voy, que acabo de ver a Melanie Griffit. A ver si me da un autógrafo.