Modos y Modas

Tu problema con mi calvicie

CUALQUIERA TE DICE NADA// ALBERTO OLMOS

Es duro ser calvo. Te levantas por la mañana y tienes que ir a trabajar; envejeces; la chica que te gusta no te hace caso; hay sucesivas crisis económicas a lo largo de tu vida; si eres famoso, te hacen fotos; si no eres famoso, ¡no te hacen fotos!; si tienes hijos, temes por su futuro y porque te salgan del PP. Es duro, sí, ser calvo.

Los calvos (esto es obvio que no lo sabéis, oh, vosotros, adonis) no viven la calvicie. La calvicie la viven los que no son calvos. Yo, con mi estupenda alopecia, no ando por las calles pensando en mi estupenda alopecia. Simplemente ando por las calles. Sin embargo, noto que muchas personas, sobre todo otros hombres, y sobre todo aquellos con algo en mi contra, piensan mucho en mi calva. Vamos, todo el tiempo.

Tienen un problema con mi calvicie. Si no les gusta lo que escribo, se acuerdan de mi calvicie. Si me envidian porque he salido dos veces en el programa de Dragó, ¡me recuerdan mi calvicie! ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Eso es algo que los calvos no podemos, realmente, comprender.

Serán gilipollas. Hay que serlo para alcanzar la madurez y no comprender que tu cuerpo dice la primera palabra, pero tu carácter dice la última. Y todas las palabras que hay entre medias. Porque la inteligencia es sexy y enamora; y el corazón es sexy y enamora; pero el "físico", queridos amigos, solamente es sexy.

Es simple, pero ponemos la tele y nos confundimos. Mucho.