Cabeza de ratón

Las reglas del juego

"Que nadie diga que miento/ si afirmo tajantemente/ que hay en este Parlamento/ entre tanto delincuente/ al menos un diez por ciento/ de gente honrada y decente/".

Me despierto con estos versos que escribí hace más de una década y que solía recitar hasta hace unos años en diversos escenarios y foros. Así comenzaba la historia versificada de un joven entusiasta de la política y de su traumático desencanto cuando accedía a su escaño en el Parlamento en las filas de un partido progresista que le obligaba al mutismo más absoluto y a una forzosa despersonalización, condenándole a asentir con su voto mudo a las consignas que le proponían sus jefes de filas. La historia acababa mal: "Que nadie diga que miento/ si afirmo tajantemente/ que hay en este Parlamento/ entre tanto delincuente/ al menos un diez por ciento/ de gente que está demente".

El recuerdo de aquellas coplas lo avivó probablemente la ruptura de la disciplina de voto de cinco diputados del PSC que se negaron a votar en contra de la declaración soberanista del Parlamento Catalán. Hace unos días hablaba en esta columna de la maldita disciplina de voto que deja sin voz y sin criterio propio a los diputados electos, vicio antidemocrático y anticonstitucional muy alabado por la jerarquía de todos los partidos.

A los dos diputados autonómicos que jugaban con sus móviles mientras se producía un teórico debate, no un debate teórico, en la Asamblea de Madrid les han impuesto una multa de trescientos euros por no sumarse educadamente al paripé obligatorio, por no disimular ni poner cara de circunstancias mientras se proponía una votación cuyo resultado ya sabían de antemano.

En el caso de los diputados socialistas de Cataluña la multa está al caer y los parlamentarios rebeldes no solo la aceptarán sino que les parece justo, lógico y correcto que se la apliquen. Esta sumisión devalúa su gesto de independencia, las explicaciones del diputado abstencionista Ros dejan claro por donde van los tiros: "Cualquier ruptura de disciplina en un partido político es sancionable… Entra dentro de toda lógica que se aplique una sanción que sin duda aceptaré". Su compañera de deserción, la diputada Núria Ventura aún lo explica mejor: "Son las reglas del juego y era una consecuencia previsible". Los desertores sabían que estaban obrando mal pero, aclara Ventura, "a veces debes romper ciertas normas, debes romper la disciplina para ser coherente contigo mismo…"Solo a veces, de vez en cuando, hay que ser coherente aunque estés en el Parlamento, solo a veces debes obrar con arreglo a tu conciencia y a tu juicio aunque luego tengas que pedir perdón y aceptar la sanción correspondiente.

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, en declaraciones a una emisora radiofónica confirmó las sanciones y…pidió respeto para la pluralidad del PSC( ¿¿¿¿¿?????). Respetamos la pluralidad pero la multamos cuando se ejerce en horas de trabajo vino a decir el secretario. Al parlamento se viene con los deberes hechos y el voto a la medida, así son las reglas del juego, porque se trata de eso de un juego, de una representación teatral, de una escenificación innecesaria y además costosa. Un parlamento reducido a su mínima expresión, en el que los portavoces acudirían con el recuento de votos ya hecho de casa, podría ser una opción, nos ahorraría dinero y bochorno a los contribuyentes que financiamos el espectáculo, sin alterar los resultados "democráticos" y sin dar opción a los diputados díscolos para que agüen la fiesta. Así son las reglas del juego consensuadas por todos los partidos, esto es lo que hay.

Un grupo de diputados del PSC, a raíz de la defección de sus compañeros, han firmado un manifiesto de apoyo a Pere Navarro —no a los díscolos— aunque en su texto puedan leerse cosas como : "Queremos un partido reiventado. Queremos un partido valiente y que hable claro. Queremos un partido fuerte y abierto al mismo tiempo, vivo, plural, integrador, coherente, próximo, brillante, de debate". Si consiguen su objetivo, si el PSC se transforma en un partido, vivo, plural y de debate, no van a ganar para multas.

Sobre la caza de brujas del senador Mc Carthy, dicen que dijo Orson Welles: "Los intelectuales de Hollywood tuvieron que elegir entre sus ideales y sus piscinas y eligieron sus piscinas". Cambien piscina por disciplina y quiten lo de intelectuales, para votar disciplinadamente, el intelecto no solo sobra sino que molesta.