Cabeza de ratón

Tirar de la cuerda

Ya llegará el verano decíamos para aliviarnos de nuestros males, pero el verano apareció en el horizonte iluminando un paisaje devastado, un campo de batalla en el que la tregua parecía ya imposible. Las treguas están para romperlas, como suscribirían las tropas israelíes que llevan a cabo las matanzas de Gaza y aprovechan la sangrienta coyuntura para tocar las narices impávidas de la ONU, sus funcionarios o miran para otro lado, o quizás, seamos compasivos, tienen los ojos anegados en lágrimas, además muchos de ellos estarán de vacaciones. Mientras, Obama prefiere condenar a Putin, que desde luego algo ha hecho para merecerlo, y seguir vendiendo armamento a los israelíes que gastan mucha munición, más de la dosis recomendada, sobre todo para los niños, en los conflictos bélicos que antes se llamaban guerras.

Disculpen que ironice sobre la tragedia, pero si narrase el subtexto en el que se basan estas reflexiones, ni ustedes ni yo seguiríamos con ganas de seguir leyendo una línea más de esta crónica de la infamia. Vayamos al patio de casa, que es tan particular y el que no llueve a gusto de todos los que se mojan bajo el agujereado paraguas de la casta política. Casta son y si su casta desaparece se hundirán con ella, de ahí su capricho por los yates salvavidas y los paraísos fiscales. En México tienen un nombre para llamar al último año de mandato presidencial, el nombre no lo recuerdo pero sí la definición, que tiene que ver con el expolio de todos los bienes al alcance de las manos del equipo saliente,  bienes públicos, privatizados o mediopensionistas. Huyamos juntos y yo el primero, antes de que nos echen mano. Más vale bancos sin honra que honra sin bancos. Siempre hay una frase de nuestro rico léxico para quedar bien ante la Historia, en cualquier historia salvo en el de las resoluciones judiciales. Aquí las garantías de impunidad son menores aunque no desaparecen porque para eso están altos magistrados colocados en puestos clave para minimizar los daños, togas agradecidas a sus mentores del PP. No se extinguirá la casta de los Pujol , siete hijos, siete, para que siempre quede alguno fuera de las celdas y de los banquillos. A la nena la mantuvieron apartada del sórdido mundo en el que se abrían paso los machos de la familia. Ella se dedicó a las flores y a los jardines, especialmente a los jardines japoneses, quizás un homenaje inconsciente a papá bonsái al que le dedicó sus mejores creaciones, casi siempre en edificios de la Generalitat, para que su progenitor los tuviera cerca.

La casualidad, dice uno de esos filósofos chinos de mi devoción, es algo cuyas razones desconocemos, lo que no quiere decir que no existan.  Algo ha tenido que pasar para que coincidan en el tiempo físico y en el espacio jurídico, las confesiones de un Pujol que no parece muy arrepentido y la apertura del juicio de la Gürtel, el ubicuo juez Ruz ha tirado de la Correa y los imputados han llegado maniatados y enlazados porel correazo. Tal agostidad y alevosía se lleva a cabo cuando se supone que la consciencia se amodorra y la conciencia sestea. El cáncer de la Gúrtel nació en la Comunidad de Madrid para compensar, aunque sus tentáculos encontrarían sustento y carnaza para la bestia insaciable y carroñera en Valencia donde el gobierno exhibe una gran hospitalidad con los emprendedores como Cotino, capaz de estafarle al mismo vicario de Cristo en la Tierra organizándole una verbena, una de las especialidades de la casa Gürtel, bodas, bautizos, comuniones, congresos y grandes eventos al por mayor y al detall. Desde que vi a Correa por primera vez, en la icónica boda de la hija de Aznar, le confundí con un "manager"de los años 70 que llevó (que nos llevó, se decía entonces) a los componentes de la "Desde Santurce a Bilbao, Blues Band" durante un tiempo, simpático gangster de los antros más oscuros de la noche, de Madrid a La Coruña y de Valencia a Algeciras, persona de mucha labia y nulos escrúpulos que nunca llegó a pronunciar bien lo del pop, música pot decía, y en el fondo tenía razón. El Bigotes podía pasar por uno de los dos managers de Huelva (uno medio calvo y  el otro con coleta a los que cantaba Veneno).  Resumiendo, la primera imagen de don Vito "Correone" y de su cómplice quedó asociada para mí con el "macarrismo" de rancia estirpe ibérica, al caciquismo endémico y endogámico. El patio de casa es el patio de Monipodio en el que hoy hay riña de vecinos, seguramente por el reparto del botín. Ya llegará el Otoño.