Cabeza de ratón

Mato es inocente

Nadie puede negar que los corruptos acumulen más conocimientos sobre la corrupción que los que son ajenos a ella. Los pirómanos también saben más sobre el origen de los incendios que provocan que los bomberos encargados de apagarlos, pero está claro que ni los corruptos, ni los pirómanos serían los más indicados para ponerse al frente de la lucha contra la corrupción o contra los incendios. Por eso las propuestas del presidente del gobierno más corrupto de la democracia española para acabar con esta lacra no resultan creíbles, salvo para los que parecen dispuestos a comulgar con ruedas de molino en la esperanza de que les toque algo de la molienda. El desconocimiento de la corrupción de su aparato, su gobierno y su entorno que exhibe Mariano Rajoy o la ignorancia sobre la trama madrileña de la Gürtel de la que se jacta Esperanza Aguirre son ruedas muy difíciles de tragar, de esas que los Evangelios recomiendan ponerse al cuello antes de tirarse a un pozo, a todos aquellos que escandalizan a los niños y a los pobres de espíritu.

Como niños nos tratan nuestros gobernantes, como pobres de espíritu, como mansos que heredaremos la tierra cuando ya no quede nada que heredar en ella salvo hipotecas. Cuando se han descartado todas las opciones posibles, lo imposible es lo único que queda. Ese inobjetable argumento llevaba al Sherlock Holmes parodiado por Jardiel Poncela a autoacusarse del crimen que estaba investigando. Según este principio, Mariano Rajoy debería autoacusarse y dimitir de su cargo, el sacrificio de Ana Mato no basta para garantizar el propósito de la enmienda de Mariano aunque prescindir de este bibelot en el escaparate del gobierno les haya costado un disgusto. Era decorativa nuestra ministra de sanidad y casi daba pena atacarla porque parecía frágil con su bronceado perenne y sus ingenuos modelitos "baby doll",pero no se puede compaginar la ingenuidad absoluta, el "yo no sé nada, pregúntenle a mi marido, o exmarido que no sé como estaremos de papeles" con su presunta competencia en asuntos como la Sanidad o los Asuntos Sociales. Seguro que Ana Mato no tuvo nada que ver con la privatización de la Sanidad, ni con los recortes a la ley de Dependencia, ni con la crisis del Ébola. Ella se limitaba a estar allí, decía lo que le decían que dijera, hacía lo que le sugerían que hiciese y cuando tenía que dar la cara en una rueda de prensa se limitaba a pasar la pelota, la patata caliente, a sus colaboradores.

El interés del gobierno popular por la mejora de la Sanidad o la Educación se revela en la elección de ministros como la Mato o el Wert, catastróficos gestores de una mala e indigesta gestión en temas extremadamente sensibles. No hicieron mejoras sino "peoras" pero siguieron a pie juntillas las instrucciones de la jerarquía, el "sostenella y no enmendalla" caiga quién caiga. La caída de Ana Mato ha sido solo un daño colateral del caso Gürtel, un daño conyugal a causa de las malas artes del alcalde de Pozuelo, exalcalde y exesposo de nuestra víctima.

Globos, confetis, fuegos artificiales y viajes a Disneylandia. Que corrupción tan boba. Dice el juez que Ana Mato se lucró de los regalos de la Gürtel, si al caballo regalado no le miras el diente en cualquier momento te pueden colar un caballo de Troya de alta gama en el garaje sin que te des cuenta.

Seguimos con la anécdota que en estos días se convierte en categoría. Nos engañan, nos estafan, nos roban, nos mienten, nos difaman, insultan nuestra inteligencia y nos toman por idiotas para igualarnos a ellos. El caso Mato, el pequeño Nicolás…un pequeño escándalo todos los días para ver si nos vamos vacunando todos contra ese gran escándalo que nunca nos escandaliza lo suficiente. Mañana más y por favor no se rasguen más las vestiduras, dejen algún trapo para cubrir sus vergüenzas que son las nuestras, porque ellos salieron de las urnas, por nuestra culpa, por nuestra grandísima culpa, pero ya cumplimos sobradamente con la penitencia y ahora les toca a ellos.