Seamos alemanes, pero en todo

Miramos a Alemania entre la envidia y el enojo: locomotora europea, menos de la mitad de nuestra tasa de paro, cuentas públicas sin déficit y marcando el paso al resto de la Unión Europea. Pero nos revolvemos cuando Angela Merkel dice que, a semejanza de lo que hace Alemania, la subida salarial en los países de la zona euro debe vincularse a la productividad y no a la inflación.

A pesar de las críticas que ha levantado, lo que propone Merkel no tiene por qué estar mal. Parece de justicia que si se es más productivo se gane más (el principio es correcto, otra cosa distinta es que se calcule bien). En España ya hay muchos trabajadores que tienen una parte de sus salarios vinculada a productividad, objetivos o resultados.

Pero, si imitamos a los alemanes, hagámoslo en todo. En la tierra de Merkel se han aprobado varias leyes que promueven y refuerzan la presencia de los trabajadores en la gestión empresarial. La dirección de una compañía tiene que consultar a los Consejos de empresa –formados por los representantes de los trabajadores– las cuestiones que afectan a los empleados, incluso una posible fusión. Durante esta crisis, empresas del sector automovilístico han recibido ayudas públicas con la condición de aumentar los derechos de participación de los trabajadores.

Si copiamos el modelo alemán de reparto de trabajo– que les ha permitido mantener una tasa de desempleo en torno al 8,5% a pesar de haber sufrido descensos del PIB en 2007-2009 superiores a España– o importamos el sistema de despido austriaco, también podemos aprender de la corresponsabilidad entre los representantes de los trabajadores y las direcciones de las empresas que se da en Alemania. Sin embargo, entre los empresarios españoles existe bastante escepticismo sobre las ventajas de incorporar a los trabajadores en la gestión.

No obstante, los datos del Instituto de Estudios Laborales Avanzados de la Universidad de Amsterdam y de Eurostat muestran que los países con más productividad son los que tienen mayores derechos de participación de los trabajadores en la gestión empresarial. Es el caso de Holanda, Alemania, Austria, Bélgica, Luxemburgo, Suecia o Francia.