Multiplícate por cero

La democracia pasa por la red

En 1995 comenzó su andadura el portal de subastas eBay, alojado en el mismo servidor que su fundador usaba para una página sobre el virus ébola, y la propagación fue similar a la que tiene el virus. Lo primero que vendió fue un puntero láser roto por 13,8 dólares. Cuentan los escritos que, alucinado por el resultado, su fundador, Pierre Ormydiar, se puso en contacto con el comprador para constatar que sabía lo que había adquirido y la respuesta fue aún más sorprendente: "Me gusta coleccionar punteros láser rotos". Ahora, este portal de subastas tiene a la venta más de 50 millones de artículos diarios y su facturación en 2010 alcanzó los 6.803 millones de euros con unos beneficios de 1.388 millones.

Hace apenas quince años sólo los visionarios se imaginaban a miles de personas comprando a través del ordenador. En este breve periodo de tiempo, el comercio electrónico ha pasado a representar el 11% de las ventas de las empresas españolas y casi uno de cada cinco ciudadanos compra productos y servicios por internet, según el Observatorio de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información.

Es hora de plantearse un nuevo uso de internet: que se convierta en la plataforma para una democracia participativa de verdad. El Movimiento 15-M ha dado el aldabonazo: votar una vez cada cuatro años no es suficiente. Muchos no se siente representados por los partidos, pero tampoco por un sistema en el que eliges a tus representantes cada 1.460 días y no te vuelven a consultar nada en ese periodo. Internet haría posible la consulta permanente. Los problemas de identificación se resuelven ya con el DNI electrónico; aunque también habría que garantizar el anonimato del voto tras comprobar la identificación. Entre las razones para que no se permita votar por internet se cita la posibilidad de ser coaccionado o suplantado a la hora de votar. Pero en esas cuestiones como en otras habrá que trabajar en resolverlas en lugar de descartar la democracia 2.0. ¿O acaso es más seguro el voto por correo que el voto telemático?

Como todo lo relacionado con el ciberespacio da vértigo al principio, podemos empezar con lo más cercano. Acaban de ser elegidos los alcaldes de más de 8.000 municipios. Estos ediles podrían consultar a sus convecinos por los proyectos y medidas a adoptar y someterlos a votación. Tenemos algún intento descafeinado ya: la consulta barcelonesa sobre la reforma de la Diagonal se hizo por medios electrónicos aunque no exactamente como democracia 2.0 porque había que acudir a las instalaciones públicas predeterminadas, es lo que se llama voto electrónico, que no telemático. Sólo participó el 12% y el referéndum se llevó por delante el proyecto, pero seguro que el ordenador no tuvo la culpa.

Poder votar algo más que a los diputados o concejales sería como volver a los tiempos de la democracia ateniense de Pericles, donde los ciudadanos votaban directamente: no elegían representantes, sino que participaban activamente pronunciándose sobre las decisiones de sus gobernantes. Eso sí, no hace falta recuperar la discriminación a la mujer –no podía votar, por ejemplo– ni la esclavitud que existía en esa época –sólo el 15% tenía derechos de ciudadanía–.

Si puedo presentar la declaración de la renta por internet ¿por qué no voy a poder votar también? Y no sólo eso. El Parlamento ya ha legislado (en la Ley de Transparencia de 2003) sobre el voto por internet... en las juntas de accionistas de las empresas que cotizan en Bolsa. Si Botín lo permite ¿por qué los políticos no?