Multiplícate por cero

El escorpión de Merkel

Cuatro de cada diez europeos creen que la pertenencia a la UE ha perjudicado a su país y cinco, que ha sido beneficiosa.

Sólo el 52% de los europeos cree que su país se ha beneficiado por pertenecer a la UE y un 37% considera que, en realidad, le ha perjudicado, según el último Eurobarómetro realizado en la primavera pasada, cuando todavía se esperaba la recuperación económica. Es decir, que cinco de cada diez veían bien estar en la UE y a casi cuatro les parecía incluso mal. Me apuesto lo que sea a que el Eurobarómetro de este otoño va a ser más pesimista aún. La percepción negativa de Europa no ha dejado de aumentar desde 2002, cuando era el 26% de los ciudadanos quienes se sentían perjudicados. Los partidarios siempre se han movido en torno al 50%-52% con un máximo del 59% registrado en 2007.

Ahora, con la crisis financiera y de deuda soberana, los países ricos piensan en cómo desembarazarse del peso muerto de los periféricos y plantean únicamente medidas restrictivas que cercenan toda posibilidad de crecimiento de la economía. La insistencia de Merkel en que la única vía son los recortes del gasto público se acomoda a lo que opinan los alemanes, ya que para los ciudadanos germanos el principal problema de Alemania es el estado de las finanzas públicas de los demás países de la UE (47%). Por si alguien tiene curiosidad y no se lo imaginaba ya, para los españoles la principal preocupación es el desempleo (48%).

Y, sin embargo, la estrategia de Merkel se está convirtiendo en la del escorpión, ya que el crecimiento económico de Alemania va a experimentar una notable reducción: de crecer el 3,6% en 2010 va a pasar a sólo el 0,8% el año que viene, según la Comisión Europea, apenas una décima más de crecimiento que España. No es extraño, puesto que Alemania es un país que basa gran parte de su crecimiento en las exportaciones y ahora los países europeos que le compraban cada vez tienen menos dinero.

Hemos escuchado tantas veces -y los alemanes muchas más- que Alemania es contribuyente neto de la Unión Europea y que los demás hemos estado años recibiendo fondos de la UE que han permitido incrementar nuestro nivel de vida, que a los periféricos se nos ha quedado cara de pariente gorrón. Por eso hay que recordar cosas como que uno de los programas de gasto público griego fue el armamentístico, donde las empresas que vendieron al Estado heleno ya en bancarrota eran alemanas y francesas. O que Alemania ha aprovechado la crisis del euro (en 2010 se depreció un 9%) de manera que los pedidos a las empresas alemanas de países externos a la zona euro han sido los más altos de la década.

Más de un año después de la aprobación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (agosto de 2010), que tiene la posibilidad de emitir bonos, seguimos sin un instrumento contundente para intervenir en el mercado de deuda soberana y estabilizar la situación, de manera que todas las malas expectativas de los mercados se autocumplen. Con las primas de riesgo de Italia y España en máximos históricos, con cambios de Gobierno dictados por los agentes económicos, no parece existir más hoja de ruta que la impuesta por Merkel.

Hasta ahora, hemos escuchado mucho a los mercados, pero poco a los ciudadanos. ¿Qué es la UE para los europeos? Para el 45%, la libertad de viajar, trabajar y estudiar en cualquiera de sus estados miembros. Para el 40% es el euro; para el 38%, el "desperdicio de dinero"; sólo para el 20% es la democracia, y la protección social para el 9%.

¿Estamos a tiempo de que Europa sea algo más que un área económica fracasada? Esperemos que sí. De lo contrario, la canciller alemana insistirá en su errado liderazgo y acabará como en la fábula del escorpión y el elefante: ahogados los dos porque el primero picaba al segundo en el lomo mientras este le hacía el favor de cruzarle a la otra orilla del río y, al preguntarle el paquidermo por qué había hecho eso, ya que los dos iban a morir, el escorpión le contestaba: "No puedo evitarlo, está en mi naturaleza".