Opinion · Revista Números Rojos

“Porno Burka”: Un homenaje a la chusma

Irreverente, surrealista y divertida, la novela de Brigitte Vasallo escupe trozos de verdad entre situaciones bizarras y personajes con identidades falseadas. el escenario del raval reúne este cóctel de realismo ácido.

Texto: Maite Garrido Courel (@MaitegCourel). Foto: Laura Vives.©-Laura-Vives_gmgi

Como un tripi debajo de la lengua, Porno Burka (Ediciones Cautivas, 2013) quema con la ficción psicodélica del antiguo Barrio Chino barcelonés transmutado en el Raval del moderneo y la impostura. Brigitte Vasallo (Barcelona, 1973) abre la puerta con su primera novela a un viaje alucinógeno lleno de personajes estrambóticos que muestran, bajo el paraguas del humor, una dura crítica a la sociedad.

Una feminista autodenominada pornoterrorista con ganas de sodomizar a su novio, un falso argentino venido de Cuenca; una estrella del pop gay aunque bisexual y su pareja, un artista xenófobo enamorado de un frutero pakistaní. Todos ellos transitando por esa Barcelona bastarda convertida en parque temático para turistas, y en medio de todo, un burka que no es lo que parece. “La periodista Joana García Grezner dijo que Porno Burka es ‘realismo mágico canalla’ y me parece una buena definición. Llevar las situaciones y los personajes al extremo era una manera de poner de relieve realidades que tenemos tan normalizadas que ni las vemos”, dice a Números Rojos su autora.

“Por ejemplo, al personaje pakistaní se le hace pasar un examen de integración totalmente esperpéntico, conducido por un equipo mixto de guardias civiles y mossos d’esquadra, donde no se sabe si el pobre tiene que ser certificado como un ‘español de verdad®’ o como un ‘catalán de verdad®’. Así que se ve metido en un fuego cruzado de acusaciones de españolismo y catalanismo, que concluye con un suspenso en integración”.

Humor periférico

La novela está impregnada de un sentido del humor cínico y surrealista. Como en La conjura de los necios (Anagrama, 1980), la novela trasciende de las anécdotas hilarantes para convertirse, en su trasfondo, en un despiadado retrato, dotado de un realismo extremo, del género humano y sus miserias.

“Podría haber escrito una novela sobre personas normativas y que están encantadas de serlo, pero me aburren profundamente”, explica Vasallo. “Me interesan las fronteras, las periferias, me fascina ver cómo se intentan crear nuevas formas de estar, cómo vamos sobreviviendo con lo que podemos, y cómo nos van atrapando. El Porno Burka es, al fin, un homenaje a la chusma, a la gente indomable, a la gente inadecuada, intolerable, ingobernable”.

Con dosis altas de humor para representar realidades que son muy duras y difíciles de contar sin caer en el drama como el tema del odio, la xenofobia, o la construcción vital a partir del desprecio. Y en esa crítica mordaz no solo es señalada con el dedo la mezquindad de los personajes sino toda la imaginería de la que se nutren, vengan de donde vengan. La mayoría de los personajes del libro van cubiertos por burkas, aunque solo uno lleve un burka de tela.

“En la novela pongo en juego varios iconos pop barceloneses: Carmen de Mairena, Manolo Escobar y Beatriz Preciado. Algunas voces preguntaron de forma no muy amigable ‘si no me estaría metiendo con Beatriz Preciado’, pero a esas mismas voces les debió parecer divertido que sí me metiese con Manolo Escobar, porque eso no lo comentaron. Me hace gracia la cuestión del endiosamiento, que va mucho más allá de apreciar la obra de una persona y pasa a convertir a esa persona en un icono intocable. Pero entre ponerte en la mesita de noche la foto del Fary y ponerte la de Judith Butler solo hay una diferencia estética: la borreguez sigue siendo la misma”.

Reductos de resistencia

“La Rambla del Raval, un golpe de machete asestado en medio del barrio, lo partió en dos como un cortafuegos”, escribe Juan Goytisolo en el prólogo de la novela. El plan urbanístico de la Barcelona preolímpica buscaba barrer bajo la manta toda esa chusma callejera que retrata Vasallo para dejar, si acaso, “un elemento exótico, una pizca canalla que imantara al turista”. Un mal endémico que asola a las ciudades que amenazan con ser ellas mismas.

La casa ocupada desde hace 20 en el barcelonés barrio de Sants, Can Vies, recientemente desalojada entre fuertes protestas y detenciones representa ese escenario de periferia en peligro de extinción del que los propios protagonistas de Porno Burka podrían formar parte.

“Las ciudades, los barrios, no son los edificios ni las calles, es lo que pasa en ellas. Can Vies no es un edificio, es un lugar de encuentro, de vida. Y la vida es en sí misma subversiva, imprevisible e indomable”, concluye Brigitte Vasallo. “El Ayuntamiento de Barcelona quiere que decoremos la ciudad con nuestros cuerpos autómatas y dóciles para la bonita foto turística. Quiere una Barcelona muerta, pero la barcelona pequeña, la barcelona con minúsculas, está empeñada en vivir”.

PornoBurka-portada-3edicioALTA_gmgi“Porno Burka”.Editado por Ediciones Cautivas, la rama editorial de Colectivo Cautivo. Proyecto fundado en 2012 para promoción de la alegría intercultural.

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